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Spanking

“Mi patria es mi infancia”

“Mi patria es mi infancia” Autor: Señor Diez

Esta es una frase del poeta alemán Rainer María Rilke que viene a colación para reflexionar sobre las raíces del spanking en la infancia. Esta frase sugiere que la infancia es un enorme territorio común, mucho mayor de lo que pensamos cuando de mayores vemos los espacios en los que nos movimos siendo críos, la infancia es una patria que, si bien no expide pasaportes, carnets de identidad y no tiene banderas e himnos, nos recuerda que le pertenecemos - en cierta forma - para siempre.

Una vez más solo hablaré por lo que conozco por mi experiencia o por lo que me han contado personas cercanas, por lo tanto no pretendo sentar cátedra, más bien abrir en este blog un tema que me ha parecido muy interesante. Estoy seguro que a este artículo seguirán otros, mejor escritos, que arrojarán más luz sobre esta zona un tanto oscura.

En la experiencia de los spankos, tanto spankees como spankers, hay de todo como en botica, algunos han sido castigados de niños con azotes tradicionales en las nalgas, otros los han visto, los han oído o los han imaginado. En cambio para muchos otros, especialmente para los jóvenes, por los cambios tan drásticos en las pautas educativas familiares y escolares, los azotes no han formado parte de su infancia.

Sin embargo los azotes han aparecido en comics, en películas, en dibujos y en novelas. Muchos spankos de niños han tenido sus primeras inspiraciones en todo ese profuso material que tal vez han producido artistas y creadores con algún pequeño gusto por las nalgadas eróticas. Muchos niños, convertidos en spankos recalcitrantes, nunca han recibido un solo castigo físico por parte de padres o educadores, pero sin embargo han estado expuestos a la influencia benéfica de los azotes en revistas, libros, cine, TV, Internet, etc.

Lo que está claro, a su vez, es que todo el juego que rodea al spanking tiene algo de infantil. Desde los trajes de colegiala con falditas plisadas hasta el ambiente de colegio antiguo, pasando por toda la iconografía de Internet con su Girls Boarding Schooly otras instituciones imaginarias similares, todo nos lleva a una reconstrucción de esa infancia perdida en la cual tal vez, en la realidad pura y dura, no han habido tantos castigos o ningún castigo.

Sabemos que muchos niños provocan a los padres, hasta sacarlos de sus casillas de forma que estos los riñen, los azotan, los ponen castigados contra un rincón o bien les destinan algún tipo de penitencia. Nunca faltará un psicólogo que interprete que esto es una forma de llamar la atención y de obtener afecto por parte del niño.

Por otra parte si hacemos caso al Abuelo Don Sigmund Freud, que, dicho sea de paso, tenía una cara de spanker bastante destacable, la atención erótica hacia las nalgas y un cierto grado de sadismo, como es el dolor de los azotes, sugieren una fijación anal, por lo tanto algo así como haberse quedado en una de las estaciones del desarrollo psicosexual del individuo humano que en sus teorías eran la fase oral, anal y fálica, estadios previos al final que consistía, según el padre del psicoanális, en desarrollar una sexualidad genital adulta. Como el Abuelo negaba el placer producido por el frotamiento clitorídeo, si viviese las feministas radicales le hubiesen hecho lo que no le lograron hacer los nazis por haberse exiliado en Londres.

Los spankos, aunque su primer juego de azotes haya sido posterior a su cuadragésimo quinto cumpleaños, siempre dicen que son spankees o spankers desde la infancia, pese a no haber ejercido hasta una edad madura.

Parece entonces razonable pensar que toda fantasía o conducta adulta relacionada con los azotes eróticos tiene su origen, de una u otra forma, en el mundo infantil, esa gran patria de las nalgadas y el spanking en si mismo tiene muchos componentes que lo anclan en ese territorio infantil sin tiempo y sin lugar que deberíamos declarar Patrimonio de la Humanidad.

6 comentarios

Señor Diez -

Muy bonito tu comentario, niña dos y el de Tane. Realmente con un articulo como este se abren muchas puertas para entender mil veces mejor las sutilezas que encienden a las personas en este delicioso juego de los azotes eróticos.

niña dos -

Bueno... yo quiero copiar aquí una frase que me dijo un Spanker hace muy poco... que me hizo correr los ríos y que explica muy claramente lo que yo misma no se explicarme jaaa... viniendo como Tane... de un auténtico y honesto juego de nalgadas entre adultos (desde que puedo recordar... uh?)... como la mujer que soy... pero!... ok... esta es la frase:
"No te da pena que a una mujer de tu edad tengan que ponerla sobre las rodillas con las nalgas desnudas para darle una tunda como si fuera una jovencita malcriada???
Todos tienen razón... nalgadas a la mujer sí... vestida de colegiala jamás... nalgadas a la niña... también... pero... a la niña que fui... a la niña que aun yesssssss... llevo dentro... sin perder de vista a la mujer que soy por fuera y por dentro.
Sí Mister Ten... pue'que las nalgadas y los azotes tengan su ancla en la infancia... pero...
besitos
niña dos

Señor Diez -

Me ha gustado mucho el comentario-homenaje de Jano. Queda claro que Tane es spankee congénita, con fantasías en la infancia a las cuales posteriormente se les acopló un rico significado erótico. Sito, por lo que leo, está muy en la línea de lo que yo he escrito. Gracias por vuesta aportación!

Tane -

Llegó la spankee, me temo que yo sí lo soy de nacimiento o al menos lo recuerdo en mis fantasías desde que tengo uso de razón. Por razones obvias, en los inicios, tales fantasías no tenían un claro referente erótico, sólo con el paso de los años llegó tal cosa.
Por mi parte lo disfruto tranquilamente y sin ningún remordimiento y a pesar de venirme desde la infancia, no me emocionan los roles de niña y padre. Prefiero el juego entre adultos que juegan a adultos, creo que me costaría pasar de los azotes niña-padre, al sexo adulto-adulta.

Saludos a todos

sito -

Personalmente no creo que haya relacion directa entre los castigos infantiles y que seas spanker o spankee. A mi si me daban azotes en casa pero tambien a mis hermanos y solo yo he sacado este gusto por el spanking segun creo. Yo pienso que es algo que llevamos dentro como a los que tienen fetiche por la lenceria o por los pies, o por cualquier otra cosa. Siempre hablo desde mi caso particular,no quiero tampoco sentar catedra, pero cuando descubri que me gustaba el spanking siempre lo veia como una forma de placer. Los azotes que me daban de pequeño era solo castigo y ademas pasaron muchos años desde entonces hasta que descubri este mundo.Yo no he sido spanker desde la infancia.
Pero no quiero decir que no haya gente, sobre todo spankees creo yo, que si descubrieran esto a partir de sus experiencias en la infancia.
Y es cierto que el role-play de padre-hija, profe-alumna,etc es muy apropiado para una sesion de spanking, parece que en ese entorno el castigo corporal desentona menos que en otras situaciones.
Mi conclusion es que no hay reglas fijas , cada uno llega a este interesante mundo desde diversos origenes y el objetivo es verdaderamente disfrutarlo de la mejor mamnera posible.

Jano -

He de confesar que no recuerdo haber recibido azote alguno en mi infancia y que jamás tuve en aquella época inclincación ni fantasías sobre tal cosa.
También he de confesar que fuí iniciado sutilmente por mi spankee de siempre a quién debo el descubrimiento del spank. Han sido 23 años de maravillosa actividad que le debo a ella como única compañera de juego si exceptuamos alguna esporádica ocasión en el pasado con alguna ottra mujer. (siempre la mujer, la maravillosa, adorable, imprescindible.
Jamás, desde que empecé la increible aventura del spank, me he sentido raro o pervertido. Solo lo he disfrutado al máximo sin complejo de ningún tipo.
Nunca le estaré bastante agradecido a ella, mi spankee de siempre, el haberme ayudado a descubrir el spank. Loor a ella.
Mis respetos a cualquier otra tendencia aunque yo no la comparta, pero....SPANK es spamk.
Saludos afectuosos a todos y mi consejo (no pedido) de que lo disfruten de por vida con alegría y tanquilidad de espíritu. El mío, mi espíritu está limpio como el de un tierno infante.
Jano.