Y LO COMPRÉ YO MISMA
Todo aquel fin de semana me lo pasé deseando que lo utilizara, sabía que no le gustaría demasiado pero siempre nos hacemos concesiones con los implementos, unos le gustan más a él y otros más a mi. Sabía que lo acabaría usando pero no tenía idea de en qué momento.
Por algún extraño milagro, parecía ser un fin de semana tranquilito, el spanker estaba de lo más vainilla así que por variar no caían lluvias de azotes por todas partes.
En nuestro último día juntos, casi sin venir a cuento y de forma completamente inesperada para mi, algo sacudió la paz, tranquilidad y vainilleo del spanker y agarrando el cepillo con ganas, me tumbó sobre sus rodillas y dio comienzo a lo que se acabó convirtiendo en una larga y dolorosa azotaina a cepillo.
Sufrí desde el primer azote, pataleé, rogué y supliqué que parara (no utilicé la palabra de seguridad, entre otras cosas porque no tenemos, podría haber dicho Constantinopla y tal vez la sorpresa o la curiosidad le hubiesen hecho parar).
Los azotes estaban siendo fuertes pero espaciados, creo que él mismo se dio cuenta de que tenía un arma dolorosa entre manos. Me azotó a conciencia, mis súplicas no consiguieron nada y mis insultos, que también hubo más de uno, tampoco. El castigo siguió y siguió hasta que el spanker se dio por satisfecho consiguiendo que balbucease algún tipo de disculpa o propósito de enmienda.
Para mi sorpresa y a pesar de que ya os digo que acabé con el culo completamente rojo y dolorido, el spanker justiciero consiguió encontrar humedad en lo que debería haber sido un desierto o una lija, es la primera vez que tras el sexo aún conservo el culo rojo y calentito.
Me gustaba el cepillo como implemento pero creo que son mejores otros tipos, más ligeros o cortos aunque éste se corresponda con imagen tradicional.
Las imprudencias se pagan, ya lo dice la Dirección general de Tráfico y el spanker justiciero.
Tane
Sé que no me creereis, que pensareis que hice esta foto en algún oculto sex-shop pero os juro que no es así...
Muchísimas veces ha surgido el debate sobre que instrumento es el más apropiado para azotar, o cuales son las preferencias más extendidas. Lo más curioso es que, a pesar de que por lo general tanto spankers como spankees comparten opinión en posicionar la mano como el uso rey en el spanking, a la hora de unificar un implemento no hay acuerdo alguno.
Dada mi infotorpeza habitual, he perdido años de buena vista haciendo que esta foto tuviese menos de 20 kb.
¡Qué gran instrumento de castigo es la fusta! Pequeña, transportable, certera, precisa, es la mejor amiga del spanker moderno.