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Spanking

Blog para los amantes de las refinadas prácticas de azotes eróticos libremente consentidos entre adultos. Hay más artículos en los archivos. Estamos totalmente en contra de cualquier forma de castigo físico, explotación o maltrato a menores de edad.www.azotesynalgadas.blogspot.com

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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Azotes.

Elegir pareja de juego

Parejas.jpgAutora: Ter

La mayoría de las personas que nos sentimos atraídas por este mundo de los azotes, quisiéramos encontrar a nuestra media naranja dentro de este mundillo. Muchos lo han conseguido, ya siendo su pareja (amigo/a marido/mujer Amo/sumisa etc.) ¿Pero qué pasa con las personas que no tienen pareja o que sí la tienen pero no comparten el gusto por las nalgadas?

En el caso de parejas de hecho que no comparten el gusto de las nalgadas (siempre hablando desde mi punto de vista) se pueden dar múltiples casos, tantos como parejas hay, pero lo más “normal” son dos o tres situaciones:

La primera y, no por eso más habitual o corriente, o normal, sería que una parte le contara sus gustos a la otra, con lo cual pueden ocurrir dos cosas, una que la otra parte ponga el grito en el cielo, que no lo entienda, que se rasgue las vestiduras, que tache de loco/a al otro, que le ponga las maletas en el rellano, etc. La segunda opción que se puede dar es que la parte de la pareja que no comparte sus gustos ceda de vez en cuando a jugar al juego del otro, haciendo un pequeño o gran sacrificio, según los ojos de cada cual y, poco a poco ir cogiendo gustillo al juego, o jugar a cambio de algún tipo de gratificación.

En ambos casos se podría dar, de hecho se da en gran parte de ellos, que la persona interesada en estos temillas de dar o recibir calor en la parte donde la espalda pierde su glorioso nombre, es una persona afín a sus gustos.

Otra opción que se da y que sería ideal es que las parejas compartieran los gustos en todo, pero eso no es lo más habitual, lo cual lleva en muchos casos a buscar gente afín a nuestras perversiones.

Ahora a través de Internet, lo tenemos mucho más fácil que nuestros predecesores, detrás de las pantallas nos sinceramos, nos abrimos, no vemos a la otra persona y al principio, cada cual se hace una imagen de cómo es esa persona que te lee en la distancia, casi siempre al gusto y semejanza de uno mismo. Hasta que se decide dar el gran paso y salir del anonimato y de la protección que te da una pantalla y un teclado… y allí es donde viene la prueba de fuego, que es ni más ni menos, no compartir los gustos de cómo, cuánto, en qué postura, que intensidad, ni la tonalidad de color te gusta que te dejen el culo (los spankees claro), todo eso se supone que se ha hablado con la persona que te vas a encontrar… La prueba de fuego es que en verdad conectes con esa persona y, un café, un rato de charla, o simplemente a primera vista ya es un paso para ver si conectas o no. Lo ideal sería que ambos conectaran, tuvieran simbiosis y que se formara una pareja para jugar, pero no todo es jauja y puede ocurrir que si, que en la red se conecte muy bien, pero en la realidad sea otra cosa bien distinta.

Hay muchos factores que pueden hacer que rechaces a una persona para ser tu partenaire en este mundillo. Hablaré siempre bajo mi punto de vista, que no por ello es el mejor, ni tampoco el peor, simplemente es el mío. A mi lo que me lleva a rechazar a una persona para ser mi spanker, no es el aspecto físico, bueno en realidad, tengo que tener una cierta atracción por él, gustarme en su conjunto, no necesariamente tiene que ser alto, delgado y guapo, sino que puede ser un chico con unos cuantos kilos de más y no ser un Adonis precisamente, puesto que yo disto mucho de ser una modelo de alta costura.

Lo que me llega a rechazar, ojo no siempre he sido yo la que he rechazado a alguien, sino que muchas veces me han rechazado a mi sea por el motivo que sea… bueno, como iba diciendo, una de las cosas que me llevan a rechazar a un posible candidato a calentar mi muslamen, es que en nuestro encuentro, cuando estamos conversando me relate todas y cada una de sus conquistas, que si la niña esta muy buena, que si tenia el culo ummm que maravilla de culo, que si era un bombón, que me estén hablando de sus conquistas anteriores y posteriores; ojo no quiero un sexsymbol en el mundo del spank, quiero a alguien que comparta mis gustos y que sienta deseos de castigarme en cierto modo y yo sentir deseos de ser castigada por él.

La distancia física entre nosotros no es un handicap para mí, hombre si es de mi misma ciudad o de los alrededores pues mejor que mejor, pero si está lejos, y no podríamos vernos con la frecuencia que quisiéramos pero si nos sintiéramos que tenemos mucho feeling, no me importaría tener encuentros esporádicos, para mí bien vale la pena esperar, si la dicha es buena. Así que por eso puede pasar por delante de muchos un spanker que viva a cientos de kilómetros de mí antes que uno que viva al lado si no es de mi gusto.

Así que espero algún día mi partenaire en estos juegos… pero siendo como soy de exigente creo que no me va a ser tarea fácil.

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Salir del armario

Copia de spk.jpgAutora: sevishana

Salir del armario. Salir del armario siempre es sano. El aire está viciado dentro. No se puede respirar. Y como alguien haya metido ropa sucia es insoportable. Esta oscuro. Parece que estas solo. Y sobre todo es angosto. Pequeño. Asfixiante.

Salir del armario en todos los sentidos. Hablaba de una situación figurada en la que te halles físicamente dentro de un armario de estos modernos realizados con conglomerado de madera. Sin embargo se puede salir del armario en muchos otros. Yo salí del armario con mi homosexualidad. Salí por orden: con mis amigos, con mis compañeros de clase, en el trabajo, en mi casa. Y me siento tan absolutamente tranquila con mi forma de ser, tan feliz y despreocupada, que me permite vivir más intensamente todo aquello que yo desee.

Señores y señoras spankos. Ya es hora de que salgan del armario spank. También lo he hecho. Y no pasa nada. Absolutamente nada. Si no ha pasado nada en una ciudad sureña de matavacas y señoritos a caballo… ¿que demonios puede pasar en un Madrid o una Barcelona?

Igual que todo el mundo sabe (todo el mundo cercano a mi, mi vecina me la pela…) que me gustan las chicas. Mis amigos más cercanos, mis colegas de cervecitas, saben que me va el tema del spanking. Más o menos, nunca he dado detalles. Tengo la suerte, la gran suerte, de tener amigos muy abiertos, con los que se puede hablar siempre de sexo y todo lo concretamente que desees. “Has probado…?” “tía, a que no sabes qué me ha propuesto fulanita?”

Pero lo más gracioso de salir del armario spanko fue que según he ido saliendo poquito a poco, mis amigos también!!!!! Resulta que a la mayoría de ellos les va el tema. Esto no es algo que me haya sorprendido en todos ellos. De más de una lo sospechaba… Lo que más me ha agradado ha sido la naturalidad. Igual que cuando fui exteriorizando mi gusto por las niñas, sin dar ruedas de prensa, ni ocultarlo, mi spankofilia ha salido a la luz con tanta normalidad, que parece que hablemos de practicas fetichistas que ya están aceptadas socialmente exentas de tabú alguno.

Yo no dije: “hola soy sevishana y soy spankee o spanker a ratos”. No… simplemente bromeábamos, un tirito por aquí, una bromita por allá, y, que casualidad, que a mis amigas no solo les hacían gracia las bromas sino que les encantaba seguirlas… Dios santo!!! Si a una de ellas le encanta azotarme cuando bailamos en un pub!!!

Otro amigo mío… switch perdido… me lo pregunto abiertamente un DIA en el coche. Un DIA que bromeábamos en torno a un chiste que os contaré para finalizar. “oye, sevishana, a ti te va…?” y lo estuvimos hablando… sin ponernos nombres ni etiquetas, con toda naturalidad. Y hoy DIA, cuando vemos a alguien que detectamos de los nuestros nos miramos y nos reímos, o nos damos un codazo, igual que cuando veo una chica que “entiende” por la calle le echo un guiño a una de mis amigas.

En cierto modo mis dos salidas del armario han sido muy parecidas, y en ambas, lo único que me han aportado es una absoluta tranquilidad y fortaleza en mi forma de ser.

¡Y al que no le guste que no mire!

El chiste:

Un sádico
Un asesino
Un masoquista
Un violador
Y un necrófilo

Están comiéndose el bocadillo en el parque, cuando dice el violador:
- mira! Un gato!!! Vamos a follarnoslo!!!
Pero dice el sádico
- vamos! Pero después lo azotamos!!
el asesino añade:
- si!!! Y después lo matamos!!!
Y el necrófilo sentencia:
- hummm y para finalizar lo volvemos a violar!!!
Un silencio…
Y dice el masoquista:
- miau???

Espero que nadie se ofenda, no hay mas que tomarse la vida a broma, empezando por nosotros mismos…o no???

Miauuuuuuuuuu

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Verano del 72

Copia de brendastarr.jpgAutor: Pit

Interesantísimo articulo, Bruja Mestiza. A veces cuando leo tus experiencias infantiles y juveniles me siento muy identificado. Tu con tus sentimiento spankees y yo con los de spanker hemos tenido, por lo visto, muchas sensaciones análogas.

Adoro los cómics y mi infancia y adolescencia estuvieron repletas de ellos. Y como tú, en ellos rastreaba siempre a la busca de esa escena de spanking tierna y divertida que me hiciese fantasear y desencadenase en mí toda una serie de sensaciones placenteras.

Recuerdo también perfectamente a esa peque llamada Periquita a la que su tía Dorita calentaba el culete muy a menudo, a la pequeña Lulú refunfuñando y frotándose las pompas, a Daniel el travieso en su rincón "acomodado" en su taburete y muchos otros personajes, que por cierto muchos de ellos estaban publicados por Novaro una editorial mexicana y cuyos cómic yo compraba con el duro (5 pesetas) que me daban de paga semanal siendo un niño. Hoy por el equivalente a ese dinero no te darían ni un pequeño caramelo. Grrrr vaya viejito soy. Hay una escena que se me quedó grabada y es en un libro de cómic que tuve sobre la famosa, al menos en España, familia Telerín. En esa viñeta el padre sentado en su silla iba dando tendidos sobre sus rodillas unas buenas nalgadas en el culito al aire y con su mano a todos sus vástagos. Una estaba sobre las rodillas mientras los/las que le precedieron se frotaban el culo colorado y los demás esperaban turno con el pantalón del pijama ya bajado. La escena era de una gran ternura y divertida, en ningún caso inspiraba violencia y era muy hogareña. También recuerdo con precisión una escena de una revista que en mi ciudad editaba una caja de ahorros y que para explicar a los niños la importancia del ahorro ideo a dos personajes llamados Ahorrito y Manirrota. Y recuerdo una tira de ellos que acababa con una tunda clásica OTK.

En todos los cómics de aquella época, los años de mi niñez los 60 y adolescencia los 70, salían escenas así, y la azotaina OTK era algo muy popular, no dándosele ninguna connotación perversa. A mi héroe El Capitán Trueno también lo recuerdo en una viñeta en la que "muy a su pesar" tuvo que poner en su regazo a una pirata muy bella y propinarle una buena tunda con su manota de caballero español. El ayudante del Corsario de Hierro, un grandón escocés, a veces soñaba que su mama una grandota pelirroja le tendía en sus rodillas y le nalgueaba por alguna razón. Ni que decir tiene que tal como estaba dibujado era muy gracioso. Para mí, una vez despertada mi sexualidad en la adolescencia, ver que mi héroe el Capitán Trueno daba esa azotaina a una mujer bonita supuso algo a magnífico y lo que hasta por entonces era algo que me resultaba excitante pero intrigantemente curioso, ahora pasaba a formar parte de mi erotismo Luego ya, como es lo normal con al efervescencia hormonal, ya solo pensaba en chicas, ver revistas prohibidas aquí por entonces, y en sexo en general. Un día viendo una revista extranjera, llamada LUI, que habían traído unos amigos viaje, lo vi, y fue un gran impacto, había una pequeña foto de un culete precioso de mujer algo rojito, tendido sobre una rodillas, una mano palmeándole y debajo un slogan que decía: just for you".Era la contestación a una carta al director de la revista de una mujer que le contaba como se sentía a veces de traviesa y su necesidad de ser tratada como tal. ¡No estoy solo en el mundo! , pensé para mí. Luego un poco después, con la apertura de mi país, ya se comenzaron a publicar todo tipo de revistas, libros etc. en los que algunas veces salía el tema del spanking, pero este ya es otro tema.

Siguiendo con los cómics de aquellos maravillosos años, otra escena muy divertida que todavía se puede conseguir es la que sale en el álbum " La verdadera historia de Mortadelo y Filemón", personajes de Fco. Ibáñez , popularísimos en España .En ella el niño, Filemoncito, no era nada aplicado en sus estudios y tras una "charla" con su padre, y en esa viñeta se le ve con las nalgas al aire rojotas recibiendo una azotaina tendido en las rodillas de su progenitor, decidió estudiar Derecho", ja ja ja. ¡Claro! como no se podía sentar. Típico humor de Ibáñez .El álbum data de primeros de los años 70 y aún se reedita (lo vi. un día en el Supermercado), pero dudo que si lo llegase a dibujar ahora incluyese esas viñetas, pues no es políticamente correcto. También recuerdo a dos pilluelos que no se como se llamaban, americanos, de dibujos muy típicos de la primera mitad del s. XX, que vivían con un capitán y su mamá y que siempre acababa la historieta recibiendo los dos juntos unas buenas nalgadas.

En fin, estos son algunos de mis recuerdos. He sido un enamorado de los cómics, no solo de escenas de spanking. Lo de la TV y el cine también es interesantísimo y espero podamos tocarlo en otro articulo.

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Literatura al asalto de nuestras hormonas

CopiaSanto.jpgAutora: Gavi

Wow Bruja... qué deliciosa aportación hiciste... qué amplia información y qué memoria prodigiosa tienes!! :)) qué envidiaaaaa!! Bwwaaaa!!!

Me parece que todos los spankos vivimos esas mismas sensaciones a través de cómics... de literatura... del cine... de la TV en fin.

Estando ya casada... compré un día una novela que resultó estar pletórica de escenas que me sumergían en riquísimas fantasías... Siempre había una dama a la cual "domar"... siempre había lucha de voluntades... y muchas veces hubo amenazas de azotainas que no se concretaban jamás... Por qué lo sé?... porque me hice adicta a esta escritora y compré un chorro de sus novelas... es más... un día... de forma totalmente involuntaria pero oportunista... ñaca ñaca... salí de la librería sin pagar la novela lero leeero! ja!

Alguna tundita sí se dio... pero no me resultó indispensable (aunque sí un pelín frustrante en ocasiones)leer las tundas... Muchos de los spankos disfrutamos enormemente también otras partes del juego de las nalgadas... como son las acciones que las provocan... los regaños... las amenazas... y de esto estaban plagadas esas novelas... Ya en mi fantasía y a solas conmigo... me encargaba de construir los finales que a mí... me llenaban de sano júbilo y solaz esparcimiento... por no decir que me provocaban grandes fugas de líquidos!! Jaa!

Se entiende muy bien que... al restringir, en tiempos del oscurantismo, estos gustos tan fuertes y tan urgentes al ámbito de nuestra más intimísima intimidad únicamente (por razones ya ampliamente explicadas) se entiende – repito- ... que la alimentación y el desfogue de tanta hormona activa y demandante se diera a través de la literatura y de las imágenes que se nos presentaban como al asalto frente a nuestros ojitos ávidos.

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Memín IV

Meminzurra.JPGAutor: Fer

A ver si esta imagen es más expresiva...

Memín III

Memin collage.JPGAutor: Fer

Más imágenes de este curioso y polémico personaje, tan entrañable para los spankos mexicanos...

Memín II

meminportada.jpgAutor: Fer

Aquí va otra imagen de Memín Pinguín ya que la anterior, al tener que bajar su peso hasta 20 k como exige Blogia, ha perdido mucha nitidez. Lo siento. Espero que podamos contar con alguna imagen de una zurra recibida por Memín algo más clara.

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Memín Pingüín ¿ingenuo spankee o instrumento del racismo?

Mem.JPGAutor: Fer

En el artículo de Bruja Mestiza Recuerdo y homenaje. Historietas y comics aparece nombrado el personaje de unas historietas mexicanas Memín Pinguín, un niño negro muy travieso que, por sus mismas diabluras, recibe frecuentemente nalgadas de su madre Eufrosina . En este artículo Bruja Mestiza agradecía a gavi la aportación de la ilustración que figura aquí y me sumo yo a este agracecimiento.

De Memín Pinguín sabemos muy poco pese a que recientemente saltó a la fama ya que el 29 de junio de 2005 la Fox, una cadena de TV, prensa e Internet ultraconservadora de EEUU lanzó la siguiente noticia a raiz de la emisión de 6 sellos con la imagen de Memín Pinguín:

Timbre mexicano racista causa indignación
Ciudad de México.- El gobierno mexicano ha emitido estampillas postales ilustrados con un exagerado negro, personaje de caricatura, conocido como Memín Pinguín, apenas unas semanas después de las declaraciones del presidente Vicente Fox que hicieran enojar a los negros de Estados Unidos. La serie de 5 estampillas lanzadas el miercoles ilustradas con un niño desgraciado niño negro de rasgos exagerados, labios gruesos y enormes ojos. Su apariencia, modo de hablar y modo de comportarse son objeto de burlas por parte de los personajes blancos en el cómic, que comenzó a publicarse en 1940 y aún se publica en México

Activistas censuraron fuertemente las estampillas, calificándolas de ofensivas, aunque algunos funcionarios lo negaron. "Uno podría esperar que el gobierno mexicano fuera un poco más cuidadoso y evitara seguir abriendo heridas", dijo Sergio Peñalosa, un activista de la pequeña comunidad negra de México en la costa sur del Pacífico.

Aunque hubiesen elementos con contenidos de reminiscencias racistas, en este sentido, en la nota reseñadase ve como la “corrección política” de la cual hablamos en el artículo El spanking no es políticamente correcto es una forma de hipocresía ya que se condena un ssimple comic. Meses después ocurre el Katrina y no se condena en la misma proporciol el genocidio racial que se produjo en Nueva Orleans. Pese a ser un admirador de muchas de las cosas de los EEUU no puedo dejar de sorprenderme por esta doble moral. En este sentido confío en el gran talento de los norteamericanos de EEUU para cambiar la dirección de su cultura como lo han hecho en otras ocasiones.

En internet he encontrado algunas informaciones que están en este enlace http://members.tripod.com/gmoaguilera/ sin embargo nada mejor que los spankos que han incluido a Memín Pinguín en su educación sentimental para ilustrarnos sobre la naturaleza de este comic.

Me gustaría mucho que gavi y Bruja Mestiza nos contasen más cosas sobre este encantador personaje.

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Azotes seguros

cane fuera reducida.JPGPublicado en el excelente blog GOTHIC-BDSM

Información sobre nociones elementales de seguridad en el Spanking y en los azotamientos en general.
Muchas veces no se practica un sadomasoquismo seguro por desconocer los peligros que deben evitarse y, por eso, desde Esencia BDSM abogamos por un sadomasoquismo seguro. Esperamos que os guste el artículo, os aclare muchas cosas y os permita practicar unos azotamientos seguros.

Como todo el mundo sabe, y esto no es ninguna novedad, azotar es golpear a algún animal o algún ser vivo con algo. Partiendo de esta especie de definición vamos a hacer un pequeño recorrido por los diferentes órganos y tejidos y por los distintos aparatos o utensilios con los que podemos azotar. De esta forma veremos lo que está indicado, lo que puede ser peligroso y lo que jamás deberíamos hacer.

Vamos a realizar dos divisiones o estructuraciones. Una es del cuerpo humano que le vamos a dividir en tres partes principales, la primera será el tejido de sostén (lo que es el esqueleto), la segunda será el aparato locomotor (que son los músculos y los tendones) y por último las vísceras o tejidos huecos.

A continuación dividiremos los utensilios utilizados para aplicar el castigo (los azotes en este caso); según sus características y su forma: rígidos o flexibles y estrechos o anchos. Esta segunda división viene a cuento del principio físico que dice: a mayor superficie, menor presión. Pero de este axioma y su relación con el s/m hablaremos un poco más adelante.

He hecho las tres divisiones del cuerpo humano tan fuera de los cánones normales por resultar conveniente hacerlo así desde el punto de vista S/M. Primero he apuntado la estructura rígida como son los huesos, porque su principal característica es carecer de flexibilidad. Por lo tanto ante un golpe o ante una tensión fuerte se quiebra. Es decir, una sesión de azotado con un palo podría producir fracturas.

La principal característica de los tejidos huecos o las vísceras es que como son huecos, no resisten bien los golpes y se revientan. Dentro de las vísceras incluimos el hígado, los riñones, el páncreas, los intestinos, etc. En general la mayoría están en el abdomen que además carece, a diferencia de los pulmones o el corazón, de la rejilla de la parrilla costal que actúa como una verdadera coraza protectora.

En este apartado de vísceras o tejidos huecos, incluimos también las venas y las arterias. Por la facilidad que tienen para reventar se producen los hematomas y cardenales.

Por último tenemos los músculos y los tendones, refiriéndonos a los músculos estriados o de contracción voluntaria, cuya principal característica es su resistencia y fortaleza, así como su facilidad para estirarse y contraerse, es decir su elasticidad. Sabiamente, nuestros mayores nos corregían las actitudes díscolas con una buena azotaina en el culo.

Generalmente los que eran más listos azotaban con la zapatilla en lugar de con la mano que sí se resentía. Casualmente los músculos del culo, los glúteos, son gruesos, están protegidos por una capa de tejido adiposos sobre la piel, son cortos de longitud y además no protegen una estructura hueca, con lo cual es la típica zona donde se puede azotar a placer con casi todo tipo de aparatos sin correr graves riesgos.

Con los tendones hay que tener un especial cuidado, pues carecen de la elasticidad de los músculos y actúan como los cables de una grúa articulada, siendo los músculos el motor y la pluma de la grúa serían los huesos. El efecto de una presión inadecuada, como pueden ser unos azotes mal dados sobre una zona tendinosa, podría producir una inflamación de éstos tendones; lo que se conoce como tendinitis. Esta es una lesión grave, difícil de curar y que puede reproducirse con muchísima facilidad.

Por lo tanto a la hora de azotar hemos de evitar las zonas desprotegidas de músculo, como pueden ser la parte inferior de la pierna, la espinilla y la parte posterior de esta, así como las articulaciones en general.

Como hemos visto, una técnica incorrecta en una zona inadecuada puede producir serias lesiones. Por lo tanto, para un correcto azotado por toda la superficie corporal, hemos de estar adaptándonos constantemente a medios e intensidad.

Por ejemplo, lo que se denomina bastinado o suplicio turco, que consiste en azotar las plantas de los pies con una vara, puede producir serias lesiones ya que la planta de los pies es muy sensible. Es una estructura exactamente igual que la mano, solamente que en nosotros se ha adaptado a la marcha, para recoger información del suelo sobre su textura, inclinación, etc.

Además describe una especie de mapa de todo lo que son los órganos de cuerpo, de tal modo que según la estimulación que reciban ciertos puntos de la planta de pie, desde los dedos hasta el talón, incluidos los tobillos, vamos a obtener diferentes respuestas orgánicas. Esto es lo que estudia y trata la reflexoterapia podal.

Por lo tanto si sobre los pies aplicamos un castigo indiscriminado, no solamente vamos a dañar su estructura, sino que podemos alterar el funcionamiento de diferentes órganos. Por lo tanto, el instrumento adecuado para castigar esta zona en una paleta de azotar, no una vara o una fusta, puesto que no se trata de torturar.

Será mejor una paleta de azotar de las de forma de lengüeta como de tres centímetros de ancho, que no sea rígida para que se pueda adaptar a la superficie de pie y no produzca lesiones, ni en los tendones ni en las articulaciones del pie; y aplicar el azote con una fuerza media-baja.
Continuando una trayectoria ascendente, de la planta del pie pasaremos directamente a lo que es la pantorrilla, sin tocar prácticamente todo lo que hay en medio (desde la espinilla hasta los tobillos).

En la pantorrilla el castigo será muy similar al de la planta del pie, tal vez aumentando un poquito la fuerza (no demasiado), ya que tenemos los músculos que nos hacen ponernos de puntillas y que mueven el pie. Son unos músculos cortos, muy gruesos, muy potentes, pero que generalmente sufren muchas contracturas y se pueden lesionar con facilidad ya que soportan el peso de todo el cuerpo.

Seguimos hacia arriba y, respetando la rodilla, nos encontramos con los muslos, donde la estructura sea del fémur se ve envuelta por numerosos músculos muy potentes, muy largos y que permiten casi todo tipo de azotado; siendo especialmente sensible la zona interior.

A pesar de todo hay que tener muy en cuenta que este grupo muscular, junto con los de la pantorrilla, son los que nos permiten caminar y desplazarnos. Por lo tanto se van a resentir si se les castiga con severidad. Las lesiones, aunque transitorias, son muy visibles ya que la cojera o la dificultad de movimiento se nota enseguida.

Después encontramos el culo y los genitales. En el culo están los músculos glúteos y ya hemos comentado antes que es la zona de azotamiento por excelencia.

Los genitales son otra cosa. Los genitales femeninos se deberán de tratar como la planta del pie, por lo que respecta a los masculinos, el pene también se tratara como la planta del pie y los testículos como vísceras. Hay que tener mucho cuidado al golpear los testículos, no utilizar nunca objetos rígidos o semirígidos como palas de azotar, puesto que el dolor que se produce puede ser muy intenso y causar graves problemas.

Han sido frecuentes los fallecimientos de personas que trabajaban con caballos cuando dichos animales soltaban una coz y acertaban casualmente en la zona de los testículos. Y no es extraño que un golpe certero con una pala de azotar o incluso una patada puedan acabar con la vida de un hombre, siempre y cuando se acierte plenamente en los testículos y se puedan reventar.

Un castigo adecuado en esta zona podría ser azotar con un latiguillo pequeño que pueda escocer, hacerle restallar o golpeteos muy suaves con la punta de una fusta acabada en una tirita de cuero. Hay que tener en cuenta que el recorrido que haga esta lengüeta de cuero no sea superior a quince centímetros y el golpe debe ser de intensidad muy suave.

Seguimos hacia arriba y nos encontramos la espalda, el tórax y el abdomen. La espalda es una estructura protegida por la columna vertebral y, en la zona superior, por las costillas; por lo tanto aquí el castigo que se impone ha de ser con objetos flexibles, golpes suaves con palas de azotar, con fustas y se puede emplear el látigo a gusto puesto que la estructura admite una elevada intensidad, pero también es verdad que las marcas que pueden dejarse tardan en desaparecer.

El abdomen es la parte donde están situadas la mayor parte de las vísceras y está protegido por los potentes músculos abdominales; no obstante, si golpeamos con un objeto semirígido o rígido podríamos reventar cualquiera de estas vísceras.

Por lo tanto no está indicado utilizar ni palas ni objetos más duros y los azotes con látigo deberán de hacerse de forma que abracen desde los costados. No obstante, la intensidad debe ser suave, pues también están en esta zona los riñones que son muy delicados.

En el tórax, aunque está protegido totalmente por las costillas, hay que tener en cuenta que estas actúan como fuelle en la función respiratoria y por lo tanto un golpe fuerte con un objeto rígido o semirígido podría producir un fallo en esa función. Además, el corazón que está situado debajo del esternón, podría ver alterado su ritmo normal si se acierta con un golpe fuerte en esta zona.

Tengamos en cuenta que cuando se produce una parada cardio-respiratoria la primera maniobra que se suele hacer es golpear fuerte el esternón y a continuación aplicar un masaje en esa zona con fuerza de forma rítmica. Por lo tanto si un corazón que late normalmente recibe un impacto en esa zona su funcionamiento se podría alterar; aparte que si producimos una hemorragia interna, la hemorragia podría producir un derrame con serias consecuencias.

Sin embargo, en esta zona nos encontramos con los pechos (o las tetillas en el caso de los hombres) que es una zona que requiere un exquisito trato por su alta sensibilidad. No es necesario aplicar una intensidad elevada en los golpes para obtener un suplicio adecuado.

Podemos dedicarnos a golpeteos pequeños, con azotes cortos, hacer restallar látigos también cortos o golpear con la lengüeta de cuero de una fusta, en un recorrido similar al que aplicábamos en los testículos y haciéndolo coincidir directamente sobre el pezón.

Por último nos encontramos con los carrillos de la cara y en esta zona yo me atrevería a recomendar solamente el abofeteado. De esta manera controlamos perfectamente la intensidad del golpe y hay que tener en cuenta que al ser una zona totalmente visible, su trato debe ser más humillante que doloroso.

Hablaremos ahora de la intensidad de los golpes de la que hemos estado hablando a lo largo de toda la descripción pseudo anatómica. Está dicho hasta la saciedad, que en el s/m, como en cualquier otra actividad, hay que empezar por cosas muy simples, muy sencillas e ir aprendiendo poco a poco.

Con la intensidad de los golpes sucede lo mismo. No todos los esclavos tienen el mismo aguante y por lo tanto hay que empezar suavemente; primero con azotes, con pequeños golpecitos y luego ir incrementando la intensidad a medida que vayan tolerándolo.

Hemos de tener en cuenta que es mucho más satisfactoria, para ambas partes, una tortura refinada que un apaleamiento bestial. Por lo tanto es más interesante el ir incrementando gradualmente la intensidad de los golpes que aplicar directamente estacazos cuyas consecuencias podían ser nefastas.

En un principio he hablado del principio físico que dice que, a mayor superficie mayor presión. Por lo tanto si golpeamos con una vara o con una fusta, cuyo diámetro apenas llega a un centímetro, la presión que ejercer este golpe ser mucho mayor, ocasionando algo similar a un corte.

Si golpeamos con una pala de azotar la intensidad se reparte uniformemente en toda la superficie de la pala. En resumen, si golpeamos con una fusta, con una vara o con un palo, podemos provocar golpes mucho más profundos, con lesiones vasculares como hematomas; cosa que difícilmente sucederá si azotáramos con la mano, con un zapato, con una pala de azotar, con una raqueta de ping-pong, etc.

Un hematoma en sí no tendría mayor trascendencia pero si eso se hace repetitivo puede llegar a dejar lesiones permanentes y alteraciones del tejido de graves consecuencias como podrían ser úlceras, etc. Por el contrario, la pala, la mano, etc., producen lesiones menos profundas, mucho más extensas, lo cual creo que a nosotros nos es mucho más interesante.

Hay que tener en cuenta además que, normalmente para extraer la piel de los animales se les mataba a palos para desprender la capa de piel, la epidermis, por reventar las células grasas que la sustentan a los otros tejidos.

Eso mismo nos puede suceder a las personas, pues haríamos prácticamente un desollamiento en vivo. Para evitar dejar cicatrices permanentes en la piel, debemos utilizar instrumentos que sean planos, evitando golpear con la parte cilíndrica de la fusta o directamente con látigos.

Yo prefiero el azote formado por tiras de cuero de diferentes anchos al látigo, pues éste deja terribles marcas, muy difíciles de disimular y que en ocasiones, si lo que golpea es la punta del látigo, deja incluso heridas abiertas. No obstante, la ventaja que presenta el látigo frente a la fusta es que es semirígido y va descargando la fuerza a medida que se agarra al cuerpo, por lo cual las lesiones son menores y el castigo se amplia a toda la zona que abarca el látigo.

Pero insisto en que es preferible utilizar un cinturón o un azote o el gato de nueve colas formado por tiras de cuero, antes que utilizar un látigo. Preferibles a una fusta tradicional terminada en punta son las que terminan en una lengüeta de cuero o bien las lengüetas.

Por último, para todos aquellos que se inician, les recomiendo, que además de empezar con suavidad, incrementando poco a poco la intensidad y duración del castigo, lo hagan también con objetos suficientemente amplios (zapatillas, paletas) y poco a poco, a medida que adquiera habilidad con éstos, vayan disminuyendo su tamaño y cambiando paulatinamente a otros, como pueden ser la vara, el látigo, el azote, etc.

El empleo de látigo, vara o fusta puede practicarse previamente como entrenamiento en un cojín de casa, para adquirir puntería, aplicar una fuerza equitativa y controlar la fuerza. En el cojín debe quedar una marca no muy profunda y alargada cuya profundidad sea uniforme, pues cuanto más fino es el instrumento de castigo, más entrenamiento requiere para su correcto manejo y más peligrosa es su utilización.

De la revista Esencia BDSM.

Escrito por ReJeCt en Diciembre 29, 2004 01:06 AM
GOTIC-BDSM de fetichismo, gor, cine oscuro, seres crueles, perversiones y ... utilidad socialhttp://www.gothic-bdsm.com/

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Recuerdo y homenaje. Historietas y comics

Brujita 1.JPGAutora: Bruja Mestiza

Para quienes fuimos spankos clandestinos durante años, el tema del que escribo no les parecerá nuevo, seguramente hasta se sentirán identificados y tendrán mucho que agregar. En mí, el interés y gusto por las nalgadas se inició desde que era una niña (ya en otro artículo narré cómo un profesor de inglés me disparó este gustillo), obviamente que en ese entonces yo no podía comentar con nadie mi pasión. Hubiera sido muy mal vista por mis compañeras de la escuela -algunas de las cuales sufrían castigos corporales en sus hogares-, si yo hubiera revelado mi interés en conocer a detalle cómo eran castigadas. Me conformaba entonces con escuchar ávidamente sus quejas y lloriqueos cuando llevaban una mala nota en la boleta de calificaciones, y me confiaban sus temores de ser castigadas. Por supuesto, procuraba consolarlas y darles valor, y al día siguiente, como toda buena amiga, preguntaba interesada cómo había estado el castigo. Cuando mucho me contestaban algo como: “me pegó bien fuerte” o “¡me dio de nalgadas!” Y yo no preguntaba más, aunque una morbosa curiosidad me carcomía y sus escuetos comentarios me daban material para fantasear por varios días.

Pero esto no bastaba para calmar mi avidez de ver, o al menos, oír nalgadas, por el contrario, parecía alimentar mi necesidad de saber más. Así que buscaba nalgadas en todas partes, las intuía, creo que incluso desarrollé un olfato especial hacia los azotes. Qué delicia era entonces, encontrar alguna referencia, por mínima que fuera, en alguna historieta infantil. Me hice adicta a revistas como Periquita – a quien la tía Dorita le daba sus nalgadas con cierta regularidad y hasta le aplicaba el cepillo de madera ¡mmmmh! –,


La Pequeña Lulú era menos pródiga en el tema, pero no faltaba que saliera de su casa llorando, con las manos en las nalgas y quejándose de un castigo injustamente recibido, lo cual ya era suficiente para que yo fantaseara. En Lorenzo y Pepita, Cuquita, la hija menor, cumplía muy seguido con horas de castigo en el rincón, lo cual le era tan aburrido que le pedía a su padre que mejor le diera una tunda y la dejara salir a jugar, ante la necia insistencia de la niña, Lorenzo acababa amenazándola con una tunda… y a veces se la daba: la ponía sobre sus rodillas y la postura provocaba que la corta falda se levantara y se asomaran unas lindas braguitas blancas, adornadas con encaje ¡mmmmh! Recuerdo haber atesorado esos números de la revista y colocarlos bajo el colchón de mi cama.

A Quique Gavilán, su madre lo azotaba con mano y cepillo para el pelo (recuerdo que siempre me pareció un tanto absurdo que en una familia de aves se tuviera un cepillo para el pelo, no me parecía lógico que el cepillo fuera adquirido para otros menesteres). Hubo un número, del que me acuerdo especialmente, en el que la madre era aconsejada por la maestra para cambiar su sistema educativo, pues empezaban a estar de moda las ideas pedagógicas modernas. La historieta terminaba con Quique en las rodillas de su madre, recibiendo las “caricias” del cepillo y la madre asegurando con una gran sonrisa que seguiría siendo partidaria del sistema tradicional, pues resultaba más eficiente. ¡Todo un poema!

Los domingos, en las tiras cómicas del periódico, aparecían Maldades de dos pilluelos, los dos chicos eran tan traviesos y maliciosos que invariablemente terminaban, ambos y al mismo tiempo, sobre las rodillas de algún adulto, recibiendo una buena tunda, por la cual lloraban a raudales. También en esas tiras aparecía El príncipe Valiente, del cual sólo puedo recordar una escena de azotes –ingratamente he olvidado el motivo-, pero en virtud de que el dibujo de esta tira era muy realista, la escena me pareció fascinante.

Hugo, Paco y Luis, sobrinos del Pato Donald, también se llevaban muy de cuando en cuando, una buena zurra. Fix y Fox, unos zorritos traviesos probaron, al menos en una ocasión, la mano de su tío, así como Tuco y Tico, unos cuervos que aparecían en las mismas revistas. Jamás supe de que Beti o Verónica, las novias de Archie, fueran azotadas, pero sí recuerdo a la brujita Sabrina, que ocasionalmente recibía una zurra de mano de alguna de sus tías. Y por supuesto, el genial Memín Pingüín, historieta mexicana, llena de candor y ternura, que narraba las travesuras de un niño negro a quien su madre le daba tremendas zurras, eso sí, con mucho amor maternal.



Ya más grande, mis gustos en tiras cómicas cambiaron, quizá fue porque el tema de los azotes dejó de estar presente en aquellas que habían hecho mi delicia en la infancia. Descubrí a Mafalda, que le decía a su padre, mientras se sobaba el trasero que, si se había casado con su madre por su sentido del humor, había sido un chasco. A su amigo Miguelito, que rehusaba sentarse a platicar sobre el encuentro de opiniones que había tenido con su madre, pues sus nalgas habían sido la mesa de conferencias. Y a Manolito, que aseguraba que las rondas (que no son buenas, que hacen daño y se acaba por llorar, según reza la canción), se parecían enormemente al cinturón de su papá. Papá que, a decir de Manolito, consideraba que un castigo en el rincón o “penitencia”, era laaaargo como un cheque, por lo que prefería dar bofetones al contado, o le mostraba la zapatilla como un convincente medio audiovisual para obligarlo a ir a la escuela.

Trino, un dibujante mexicano, publicaba y todavía publica, tiras cómicas en diferentes periódicos y revistas. Son de un humor tan simple que resultan muy hilarantes, los dibujos son igualmente sencillos, casi bocetos, pero su popularidad ha radicado, quizá, en el retrato de la sociedad mexicana. Son varios los títulos de sus tiras: Historias para lelas, Historias del rey chiquito, Policías y ladrones… pero en casi todas ellas el tema de los azotes ha hecho su aparición, a veces sin mucha razón de ser y otras veces de manera absurda y reiterativa. Estoy casi segura que Trino es de los nuestros.



Cuando estaba por terminar mi licenciatura, para cumplir con mi Servicio Social, me ofrecieron integrarme a un proyecto para rescatar un acervo privado de revistas de historietas. Mis intereses eran otros, pero por razones que no viene al caso explicar, terminé uniéndome al proyecto. El resultado fue delicioso. Se trataba de ordenar una bodega llena de comics, revistas y más revistas, americanas, mexicanas, guatemaltecas, argentinas… había de todo un poco: súper héroes de la Marvel (números de colección que valen un dineral), fotonovelas, historietas porno, de luchadores (las de El Santo eran una joya), otras para niños, y por supuesto, todas las que aquí he citado. Aquello fue reencontrarme con mi infancia mientras descubría cosas nuevas, como a El Santo azotando a una mujer adulta… ¡wooow! Eso fue impresionante, pues para mí, las nalgadas sólo se daban a los niños, pero si El Santo azotaba así a una mujer, pues yo todavía podía tener esperanzas. En las historietas porno encontré al menos una escena de nalgadas, pero el contexto era muy desagradable pues se abusaba de la chica, y por ello ni siquiera busqué más. Pero durante cuatro meses, tres tardes a la semana, las pasé revisando aquellas maravillas y encontrando material suficiente para alimentar todas mis fantasías.

Material suficiente para hacer un pequeño homenaje spanko a la historieta que, estoy segura, fue la delicia de muchos de los que compartimos esta afición.

En futuros artículos abordaré otros medios, que en aquellos años de afición spanko clandestina, me acompañaron alimentando mis fantasías: cuentos, novelas, la televisión, el cine… Y es que parece que nalgadas las hay en todas partes. Afortunadamente.

Mi agradecimiento para Gavi que me facilitó la imagen de Memín.

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¡Yo soy esa amiga spanker!

Copia de pms-s107a.jpgAutora: Lady Spanker (artículo-comentario al artículo de Granuja)

Yo soy esa amiga spanker!!.... he aquí mi comentario.

Esta entrega de “poder” del que hablábamos, es un regalo enorme que hace un spankee varón a una spanker mujer. Te regala su seguridad, su hombría y fuerza por un momento y lo deja todo en tus manos.

Nalguear a mi spankee, crea un cúmulo de sensaciones que me son difíciles de describir. No tengo interés en hacer daño a mi pareja, pero el nalguearlo, hace que un escalofrío recorra mi columna vertebral. En el momento del nalgueo, la “fuerte” soy yo, la que domina, la que tiene el control sobre la escena, y al final, soy la que protege y consuela (como normalmente hacen los hombres a las mujeres). En ese momento tengo todo el poder sobre él y él está feliz de que lo tenga. Puede él liberarse sin cuidado, porque la que tiene el control en ese momento, soy yo.

No es muy común tener contacto con la parte “débil” de un hombre y yo soy de las mujeres afortunadas que pueden hacerlo. Conocer la parte del ser humano con miedos y vulnerabilidades, no aquella del hombre fuerte, seguro y marcho que muchos conocen. Esa es la parte de la que yo puedo hacerme cargo y él tiene la confianza plena que haré buen uso de ella.

El ser un varón spankee, implica, según mi opinión, ser un hombre suficientemente inteligente y seguro de su masculinidad, que no tiene miedo de perder el poder y fuerza que caracteriza al sexo masculino. Esas son características maravillosas que me ponen a mil. Hay una apertura a la parte sensible y vulnerable de su personalidad, que me hechiza y esto solo puede lograrse mediante un afecto profundo, admiración y confianza desmedida.

Hay que ser un gran hombre para permitirlo, para “abandonarse” de esa forma y permitir que alguien más tenga el control de su cuerpo y sensaciones. Es dejar de ser ese “hombre maduro”, lleno de responsabilidades y cargas sociales, por un momento.... porque para eso, aquí está su spanker para despojarlo de todo... y mas!!

Este hombre me regala su poder y fuerza, sabiendo que no abusaré, me entrega toda su confianza, sabiendo también que puede volver a ser quien es, en cuanto el juego termina.

Sé que esta es una dinámica que supera la relación tradicional. También que hay diversas opiniones y criterios sobre esta forma de relacionarse y esta, es la mía.

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Otra visión del spanking

catalina.jpgAutora: Catalina

Querido Sr. 10, comunidad Spanko,

Más de alguna vez mi Dr. me ha pedido que escriba un artículo refiriéndome a mi visión del spanking desde una supuesta militancia en el BDSM. Vamos por partes, ya he abandonado toda militancia, como él sabe muy bien, mi simpatía por el BDSM siempre fue bastante matizada. De partida porque es una iglesia de terror, con sus papas y cardenales de la culpa, con sus mandamientos y penitencias, con sus sacerdotes autoritarios y sus lamentables monjitas de claustro. Sin embargo, durante un tiempo me entregué al juego intensamente, me divertí es cierto, porque guardaba mis reservas en secreto y me aprovechaba de toda aquella intensidad. Pero luego esa misma intensidad hizo que los aspectos de mi personalidad que quedaban fuera del rol sumiso empezaran a reclamar su lugar en la relación con el que por ese entonces era mi "Amo". Un desastre, como podrán imaginar. Lo de sumisa resultaba caricaturesco, estereotipado e inverosímil. Lo peor de todo era mi tendencia al sarcasmo, definitivamente transformaba ciertas escenas en farsas grotescas. En suma, renunciamos a los roles, a identificarnos con ellos, sin por ello desecharlos. Los guardamos en el cajón de los disfraces, listos para ser usados cuando la situación lo ameritara.

Otra cosa que me hizo alejarme del ambiente, y renunciar a la identificación con cualquier rol, fue que éstos se utilizaban para reproducir esquemas machistas de dominación y sumisión que excedían con mucho el afán del goce mutuo. El poder anquilozado y naturalizado en roles era más o menos lo contrario de lo que yo había estado buscando. Buscaba yo más bien una parodia del poder, una puesta en escena que revelara sus mecanismos, una utilización cómplice para explorar las posibilidades de goce escondidas tras el tabú de la humillación, el dolor, la angustia, la frustración, etc.

En cuanto al spanking, me parece -debo decirlo a pesar de que pueda herir a más de una personalidad devota en el rincón- un fetichismo demasiado estrecho, como ocurre con casi todos los fetichismos. Es cierto que buscamos para gozar re-editar ciertas escenas cuyo origen ha de buscarse en la infancia primera. Pero no es menos cierto que a través de la elaboración, del análisis de uno mismo y sus mecanismos, es posible liberarse de ciertas compulsiones que por ejemplo llevan a ciertos hombres a desear únicamente a mujeres pequeñitas, tetonas, de voz aguda, idénticas a su mamá. O a mujeres a gustar sólo de hombres brutos, grandes, malolientes, que representan lo contrario de aquel padre que les hizo tanto daño. Luego vienen los fetiches más intrincados, cada vez más intrincados, hasta que pensamos que sólo podemos disfrutar de unas dos o tres maneras, reduciendo de este modo el abanico de posibilidades que ofrece el erotismo y la diversidad humana.

La escena de la niña mala, que ha cometido una falta y que merece el castigo del padre, es sin duda interesante para conjurar viejos fantasmas, para reírnos de nosotros mismos y de la forma en que entendemos el poder y el rol que le adjudicamos en el erotismo y todo lo que queráis. Pero si esta escena la repetimos incesantemente hasta el hartazgo es evidente que lo que ocurre es una reducción pasmosa del eros, la creación de una nueva posición del misionero revestida esta vez de una aura perversa, cuya real perversidad fue remplazada hace mucho por su propio estereotipo, domesticada por la pertenencia a ciertas comunidades, por la aceptación tácita o explícita de un montón de reglas, como si hubiera una república entera que normar en la práctica de darle al culo, por la identificación con un grupo de iguales, que lo único de iguales que tienen es haber caído en la misma trampa.

Hoy prefiero calificarme de masoquista. En el entendido de que no es una identidad, sino una posibilidad para el goce que no todos tienen. Me gusta ofrecer mi cuerpo para que otro ejerza ciertas violencias, me gusta sentirme humillada y ridícula. Gozo de ciertas frustraciones. Muchas veces la tensión, me parece mejor que su liberación espasmódica. Pero eso es todo. Las formas que puede adoptar mi masoquismo exceden por supuesto lo sexual. Intento volverlas hacia allá porque es aquel un terreno más o menos seguro en el que de alguna forma mis cómplices me contienen.

Un abrazo y un azote.
Catalina

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Charlas entre spankers

fm spk.jpgAutor: Granuja

Mucho se ha hablado ya de lo que mueve a una mujer a ponerse en las rodillas de un hombre, o de otra mujer, pero dentro del tabú de nuestra práctica, me atrevería a decir que hay un tabú dentro del tabú, del que hoy quisiera dar mi opinión.

Me estoy refiriendo a los spankees hombres, que se ponen sobre las rodillas de una mujer. Hasta ahora que yo sepa nada se ha hablado de ellos en este tablón.

Yo soy spanker y lo que voy a decir forma parte de las reflexiones que he tenido, tras mi charla con una amiga spanker.

Nuestra charla surgió, a partir de comentar si ambos habíamos probado la “medicina” que nosotros repartimos. Ninguno de los dos la hemos probado, pero esta conversación despertó mi curiosidad.

Me comentó que a una pareja vainilla que tuvo, cuando le propuso la “idea” de dejarse nalguear por ella, no le gustó la idea. Pensaba que tenía miedo de ser sometido y nalgueado por una mujer dentro de la alcoba y fuera seguir siendo la figura de fuerza.

Sería tanto como permitir que “la mujer” perdiera el respeto y la confianza en él. (Ese miedo “ancestral” transmitido a los hombres, generación tras generación, a presentarse débiles ante una mujer …)

- Le pregunté a ella: - ¿Qué te mueve la sensación de tener a un “macho” en tus rodillas a tu merced?

- Y me contestó: - Me mueve que en ese momento, él está dejando toda su responsabilidad, fuerza, carga social y por supuesto confianza, en mi, para que tenga poder sobre él.

Me encantó su respuesta. Me pareció perfecta, y pensé que el rol social que nos han transmitido a los hombres como “los fuertes”, es muy fuerte, valga la redundancia y una carga muy pesada en ocasiones…

Pienso que hay que ser “muy hombre” y tener muy claro que no “pierdes poder” ni autoestima, porque en un momento dado, lo cedas a una mujer…

Pero siguiendo con mi curiosidad, me planteé la conveniencia de recuperar en algún momento dado la “fuerza masculina” como una de las dos fuerzas motoras de la atracción y necesaria para crear la famosa “chispa” entre un hombre y una mujer, y seguí preguntando.

Me llama mucho la atención –dije- que ese hombre, poderoso y fuerte socialmente, se hace vulnerable y niño durante el tiempo en que está sometido y que, como es natural, no puede permanecer ahí, puesto que en ese caso estaríamos hablando de un tipo de relación madre-hijo, y no una relación hombre-mujer, que pienso que no te satisfaría… ¿no?

- Cierto - respondió sin dudarlo ella.

Bien - nuevamente pregunté:

- ¿Qué pasa en esos momentos de intermedio? Tú le ves en todas sus facetas. Desde el niño desvalido que hace unos instantes, tu azotabas hasta que vuelve a ser el hombre fuerte, atrayente y atractivo, que imbuido de nuevo de toda su fuerza masculina, es capaz de atraerte a ti como mujer…

Con gran sentido del humor, y con paciencia ante mis preguntas, me contestó:

- Creo que es el reto del spanking, tener mucha confianza y muchísima
Complicidad, para poder recordar en todo momento que es un juego.

Yo acostumbro terminar la azotaina con un castigo en el rincón, y cuando los llamo a mi lado, y se acurrucan en mi y masajeo su culo recién azotado poco a poco van convirtiéndose y yo dejo que se conviertan poco a poco…

Para cuando terminan la conversión, ya están completamente vestidos o….completamente desnudos, ja, ja, ja.

- Imagino que esos momentos deben ser de una gran belleza para ti ¿no? – seguí preguntando.

- ¡Enorme! - Contestó rápidamente – Ir viendo cómo se va convirtiendo en un hombre y al mismo tiempo verle el culo rojo, es un regalo. Me produce una gran ternura. Sale de inmediato mi instinto de protección cuando lo nalgueo y lo “apapacho” y cuando se produce la transformación, hay una mezcla de protección de él hacia mí y viceversa…

Después de todas sus respuestas, estuvimos hablando de libros acerca de la masculinidad, quejándonos ambos de que hay muy poco escrito sobre el tema, y comentamos que en el caso del hombre, ( tal vez aún con más fuerza que en el caso de la mujer actualmente) existe una fortísima presión social para cumplir con un determinado tipo de “rol masculino”.

Esos “arquetipos masculinos” nos encasillan y nos hacen perdernos muchas facetas de lo que hoy en día en el siglo XXI, significa ser hombre o hablar de “masculinidad” y esas reminiscencias educacionales, transmitidas generación tras generación tanto a hombres como a mujeres, en estos tiempos de cambio, de sagaz búsqueda, de ruptura de esquemas caducos, nos empobrecen si permitimos que sigan marcando nuestro comportamiento.

Los hombres, de nuestra generación, por lo menos algunos, andamos en constante búsqueda. No para perder nuestra masculinidad ni para convertirnos en andróginos, sin sexo definido.

No pretendemos perder nuestra deliciosa “atracción” masculina que tan agradables miradas ( y más….) por parte del sexo femenino, nos regala, sino para encontrar una nueva forma de ser hombres, donde la ternura, la expresión de los sentimientos que nacen del alma y la sensibilidad, tengan cabida en “lo masculino” sin sentirnos afeminados por ello.

Donde nos podamos sentir libres de “tener que” ser siempre los fuertes. De poder ceder poder a la mujer sin sentirnos inútiles o perdidos por ello. Pero sin renunciar, en absoluto, a nuestra propia identidad, y como decía anteriormente a nuestra propia fuerza masculina.

Por todo ello aunque soy spanker “mononeuronal” quiero hoy manifestar mi profunda admiración a los hombres spankees y a los swich que de una u otra manera se atreven a cambiar el rol impuesto socialmente, y de una o de otra forma dan paso libre a la experimentación de todas las facetas, tanto de su sexualidad, como de su masculinidad, y por supuesto mi rendida admiración también a las mujeres que les (nos) acompañan en esta empresa.

Por último contaros que, para mi desazón, tuve que aguantar las risas de burla, de mi amiga que me decía que después de esta perorata que he soltado, me voy a tener que replantear mi rol de spanker, porque así demostraría que al menos tengo “dos neuronas”. Brrrrrrrrrr

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Oído, vista y tacto

vista oido.jpgAutora: Ocho

(En primer lugar, aclaro que hablo de las spankees en femenino y de los Spankers en masculino simplemente porque yo soy mujer y spankee y me gustan los Spankers varones. Sin embargo, aunque no he compartido intimidades con ningún spankee de género masculino, asumo que no difiere mucho lo que ellos sienten de lo que sentimos nosotras, por lo que este artículo habla de todos por igual y no tiene ánimo de exclusión. Explicado esto...)

No es la primera vez que un Spanker me pregunta qué siente una spankee en determinadas ocasiones. Por ejemplo, parece que ningún Spanker entiende que pueda gustarnos permanecer de pie castigadas en un rincón. A menudo, quieren saber qué se nos pasa por la cabeza, qué sentimos y qué es exactamente lo que hacen ellos que a nosotras nos vuelve locas. ¿Dudas de novatos? ¿Curiosidad? Podría ser, pero me gustaría poner mi granito de arena para despejarles su gran incógnita:

Las spankees, como todo el mundo, disponen de cinco sentidos (incluso seis, dirían algunas...). Hablaremos aquí de los tres primordiales para el spank. Asumo que habrá quien no esté de acuerdo con dejar fuera de esto a dos sentidos tan importantes como el gusto y el olfato, pero considero que ambos forman parte de situaciones donde el spank no es lo primordial, por lo que me atreveré a “pasar” de ellos.

Tenemos, en primer lugar, y creo que fundamental (aunque todos lo son), el sentido del oído. Nada es tan excitante, erótico y apasionante como una frase dicha en su justo momento y en el tono correcto. Ciertamente (al menos, así es para mí) el spank no sería lo mismo sin esas expresiones. El sentido del oído comienza a funcionar, en un gran número de ocasiones, minutos, horas o incluso días antes de que la azotaina tenga lugar. Frases como “Te voy a dejar el culo como un tomate”, “Ven aquí, que esta vez te la has ganado”, “No me lo hagas repetir dos veces o será peor para ti”, “Hoy quieres dormir caliente, ¿verdad?”, “Esto me duele a mí más que a ti”, “Quiero que te pongas sobre mis rodillas inmediatamente y te prepares para recibir lo que mereces”, “Esas nalguitas tuyas van a aprender a portarse bien”, “Deja todo lo que estás haciendo y ven aquí”, “Ni se te ocurra protestar”, “Ese culito está pidiendo a gritos unos azotes”, “Voy a hacer algo que tus padres tendrían que haber hecho hace mucho tiempo”, “Ya sabes lo que viene ahora”, “No me hagas ir a por ti”, etc... (dependiendo del criterio y gusto de cada una) más una variedad casi infinita de alusiones a lo que aún no ha sucedido son el más poderoso afrodisíaco. De hecho, un simple “Ya hablaremos”, “Prepárate”, o “Espera que lleguemos a casa” funciona... Y si a esto le sumamos el tono, un tono adusto, severo, algo impaciente y muuuy “enfadado”... Ufffff. El cerebro, que como ya dije en alguna ocasión es nuestro más poderoso órgano sexual, se conecta directamente con nuestros genitales, y éstos envían mensajes de profunda fogosidad.

¿Y qué decir de los sonidos propiamente dichos? Las palmetadas resuenan, las fustas silban, los cinturones crujen al salir de las trabillas del pantalón, las varas vibran... Todos esos sonidos son perfectamente audibles (y reconocibles) para una spankee. Si no podemos girarnos y mirar, dependemos de nuestro oído para ir reconociendo los pasos de la azotaina y, así, no sólo averiguar el implemento usado en cada momento antes de sentirlo (cosa profundamente erótica), sino distinguir la intensidad de lo que se nos viene encima... Las azotainas son ruidosas, con proliferación de sonidos entremezclados, y el monótono discurso admonitorio del Spanker mientras su actividad no cesa sobre nosotras es un murmullo que sirve de música de fondo a las nalgadas. Incluso nuestros gritos, protestas o promesas vanas de buen comportamiento encuentran un ritmo en la orquestada sinfonía. Son tan apasionantes estos sonidos que incluso dudamos si nuestros vecinos se excitan con ellos; y si pueden excitarse los vecinos, ¿qué no nos ocurre a nosotras?

El sentido de la vista. Pongamos como ejemplo el momento post-azotaina en el que vamos a parar al rincón. El Spanker, sentado en su sillón preferido, ojea el periódico con supuesta y repentina atención mientras, justo frente a él, la spankee vuelve a medias la cabeza y le observa con el rabillo del ojo. Él siempre descubre esa mirada, y la prohíbe o no (a voluntad). ¿Hay algo más erótico que ese momento? ¿Es posible explicar cuán profunda es la sensación íntima cuando le escuchamos moverse arriba y abajo y hacemos mil y una filigranas con la cabeza para que no se nos note que le estamos mirando pero no perderle de vista? El juego erótico de buscar su mirada para, en el momento de no encontrarla, sobarnos con precipitación y durante unos instantes el maltrecho trasero no requiere de contacto físico, ni de palabras. Es apasionante por sí mismo (y ya quisieran eso muchos otros momentos íntimos...).

Hablemos también de otra situación fundamental relacionada con la vista: El momento en el que el Spanker aparece en el sitio propuesto para administrar el castigo con el implemento en su mano, o el momento en que, con la azotaina ya comenzada, y quizás sobre sus rodillas, le escuchamos cambiar de utensilio. ¿Cuántas se han arriesgado a “ganarse” más azotes con tal de volver la cabeza y observar la maldita mano, ya no desarmada, y han dado además esas nalgadas extra por bien ganadas y mejor empleadas? A veces ni los azotes son necesarios. Sólo ver la mano del Spanker sujetando una fusta, acariciando un cinturón, blandiendo una vara, o lo que sea que cada una de nosotras más temamos es en ocasiones suficiente para arrepentirnos de la falta cometida, implorar perdón y recurrir a todos nuestros famosos “truquitos de spankee”. La sensación ya ha llegado a nuestra entrepierna, y aunque no negaré nunca mi predilección por los azotes, afirmo que en ocasiones puedo llegar a estar igual de excitada y “compungida” sin necesidad de pasar por ellos. Sólo ver esa mano ya puede hacerme... “despegar”.

Y por último el sentido del tacto. Bueno, no creo que haya mucho que explicar en este caso. El spank se basa en el contacto físico, y ni siquiera estoy hablando de los azotes propiamente dichos... Nuestra mano sujetando la mano del Spanker para impedir momentáneamente una nueva nalgada, nuestro esfuerzo fútil por sujetar prendas de ropa y evitar vernos privadas de ellas, el momento en que nos agarramos con fuerza al Spanker y... sobre todo, por encima de todo, la sensación de calor inconcebible al rozarnos el trasero y sentirlo candente. En ese momento, el ardor se expande de forma imprudente y arrolladora por toda nuestra orografía y nos inunda de pasión y deseo.

¿Y cuando quien toca es el Spanker? ¿Qué haríamos sin esas caricias que nos procura cada cierto tiempo para comprobar nuestra temperatura dérmica y acallar el dolor de nuestro cuerpo? ¿Sin la sorpresa del roce repentino con otras partes de nuestra anatomía? ¿Sin el contacto frío e inesperado del bálsamo paliativo que unge en nosotras? Y... por supuesto, ¿qué haríamos sin ese contacto rítmico de su mano en nuestras nalgas?

Los "grados" del spank

grados.jpgEs más que obvio que a cada spankee (y a cada Spanker, claro) le gustan las cosas de una manera. A todos les (nos) gustan los azotes, pero ahí terminan las coincidencias. Implementos, posturas, intensidad, duración, roles... A cada quién, lo suyo. Sin embargo, este artículo pretende centrar vuestra atención (y recabar vuestras opiniones) en los que creo que pueden considerarse como dos grados indiscutibles, a catalogar según el consumidor. Llamémosles Primer y Segundo Grado.

Primer grado:

También llamado Grado Novato, Grado Tierno o Grado Comodón. Este grado se caracteriza por el uso de implementos como el cepillo del pelo, la zapatilla, la regla, el paddle y, por supuesto, la mano. Es el grado con el que se dan los primeros pasos en el mundo spanko, y es el grado por excelencia de la OTK. También es el grado de la ternura entre Spanker en rol activo (ya que la palabra “dominador” no suele gustar por aquí) y spankee en rol pasivo. Y, por qué no, también el grado de la azotaina aplicada “sin ganas”, esa que es “necesaria” para que la spankee no se “pase” (o porque ha sucedido algo que no puede quedar sin castigo) pero que se aplica en un momento que, por cualquier circunstancia, no es el idóneo. En estos casos últimos casos dicha azotaina suele ser más larga que dura, intensa (como todas) pero a veces algo monótona... Es también, creo yo, el grado de los juegos Papi-hijita, Tío-sobrina, Profesor-alumna, etc.

Segundo grado:

También llamado Grado Experto o Grado Severo. Este es el grado al que se llega una vez superados los primeros miedos spanko (por una y/u otra parte). Es el grado en el que se investigan nuevas posturas (sobre una silla, apoyadas las manos en una mesa, de pie...) y en el que el Spanker ya disfruta de cierta confianza y práctica con los implementos llamémosles “duros”; fusta, cinturón, vara, cane, tawse, látigo... Este grado, ciertamente desaconsejado para primerizos, implica una mayor “violencia” (aunque sé que ese término tampoco va a gustar aquí, espero que entendáis el sentido) y confianza. Este grado, para mí, es más característico de los juegos de Disciplina Doméstica o entre dos personas sin “jerarquías” (Esposo-esposa, Novio-novia...).

Hasta ahí mi explicación sobre ambos grados. Aclaro ahora que esto arriba expresado es una opinión (o clasificación) mía que no tiene por qué ser cierta. Sin embargo, yo la veo bastante clara, y de ahí que quiera saber vuestra opinión al respecto. Por supuesto, sé que la mayoría de las parejas spanko practicantes (probablemente bastantes más de las que lo confiesan en un simple grupo de Internet) no se ciñen a uno de los dos grados, pero sí creo que dependiendo de la falta en cuestión, y de la subsiguiente seriedad aplicada al rol del momento tienden a uno u otro de ellos. ¡Y conste también, por supuesto, que no estoy diciendo que un juego Papi-hijita no pueda incluir una fusta, o que no pueda darse una OTK entre cónyuges! Ya me contaréis qué opináis...

Ocho

Slurping

Imagen doble.jpgAutora: Gavi con la ayuda de Renata Migueles
Editor: Señor Diez

Hoy quiero hablarles sobre un gustito muy particular que supongo que comparto con alguno que otro spanko y que se trata del Slurp... que le llamo yo (Slurp=onomatopeya de la succión) y que sucede cuando... el Spanker mete entre las pompis de su spankee sus panties... Me parece algo muy sexy... tal vez porque la desnudez completa no me encanta, ni en hombres ni en mujeres,... entonces el Slurp deja las dos nalgas perfectamente accesibles y visibles y nalgueables... dejando cubierto y oprimido el sexo volviéndolo más sensible.

Además siento... porque no lo veo ¡ja!... que las nalgas quedan enmarcadas ¡haciéndolas brillar como un sol! jaa ... y por tanto... para esta gaviota... hacerla sentirse mas sexy.

No dudo que hay a quien le parece incomodo... o antisexy... o inútil... o todo lo anterior... pero bueno ¿para gustos se hicieron los colores no?

Uuuuy... como todos y todas spankies, creo, tenemos una sensibilidad erógena en nuestras nalgas... culo... trasero... pompis y traste (no es broma ¡así le dicen nuestros amigos argentinos, ja!) pues creo que sentimos de forma muy especial la ropa directamente sobre nuestras nalgas... No sucede lo mismo con la ropa interior a la cual esa zona parece estar acostumbrada... pero sí creo que el solo roce de la ropa... pantalón... fondo... falda...sobre la piel desnuda de nuestras nalgas nos hace tan conscientes de ellas... que nos va erotizando bien rico después de que un Slurp sucede en público o en la calle... ¡ja!... así que... efectivamente, Renata,... para cuando llega el momento de la verdad... ya lleva una medio camino andado ¿no?

Sabes, dice Renata, a mi si me gusta eso, vaya me lo han hecho... además cuando estás en público y te lo hacen sientes, como tu dices, tu sexo apretadito y las nalgas rozando con el pantalón o lo que traigas puesto, así hasta que llegas a casa y tu spanker te baja los pantalones y luego, bueno, viene lo bueno. Yo creo que esa es una buena preparación.

Nota del editor: este fue un delicioso diálogo, que se produjo a inicios de 2004, entre Gavi y Renata Migueles en el tablón de mensajes del excelente grupo de yahoo nalgadas_y_azotes yo me he tomado la libertad de darle forma de artículo. Las fotos han sido seleccionadas por Gavi.

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“Mi patria es mi infancia”

Copia (2) de Spk nens.jpgAutor: Señor Diez

Esta es una frase del poeta alemán Rainer María Rilke que viene a colación para reflexionar sobre las raíces del spanking en la infancia. Esta frase sugiere que la infancia es un enorme territorio común, mucho mayor de lo que pensamos cuando de mayores vemos los espacios en los que nos movimos siendo críos, la infancia es una patria que, si bien no expide pasaportes, carnets de identidad y no tiene banderas e himnos, nos recuerda que le pertenecemos - en cierta forma - para siempre.

Una vez más solo hablaré por lo que conozco por mi experiencia o por lo que me han contado personas cercanas, por lo tanto no pretendo sentar cátedra, más bien abrir en este blog un tema que me ha parecido muy interesante. Estoy seguro que a este artículo seguirán otros, mejor escritos, que arrojarán más luz sobre esta zona un tanto oscura.

En la experiencia de los spankos, tanto spankees como spankers, hay de todo como en botica, algunos han sido castigados de niños con azotes tradicionales en las nalgas, otros los han visto, los han oído o los han imaginado. En cambio para muchos otros, especialmente para los jóvenes, por los cambios tan drásticos en las pautas educativas familiares y escolares, los azotes no han formado parte de su infancia.

Sin embargo los azotes han aparecido en comics, en películas, en dibujos y en novelas. Muchos spankos de niños han tenido sus primeras inspiraciones en todo ese profuso material que tal vez han producido artistas y creadores con algún pequeño gusto por las nalgadas eróticas. Muchos niños, convertidos en spankos recalcitrantes, nunca han recibido un solo castigo físico por parte de padres o educadores, pero sin embargo han estado expuestos a la influencia benéfica de los azotes en revistas, libros, cine, TV, Internet, etc.

Lo que está claro, a su vez, es que todo el juego que rodea al spanking tiene algo de infantil. Desde los trajes de colegiala con falditas plisadas hasta el ambiente de colegio antiguo, pasando por toda la iconografía de Internet con su Girls Boarding Schooly otras instituciones imaginarias similares, todo nos lleva a una reconstrucción de esa infancia perdida en la cual tal vez, en la realidad pura y dura, no han habido tantos castigos o ningún castigo.

Sabemos que muchos niños provocan a los padres, hasta sacarlos de sus casillas de forma que estos los riñen, los azotan, los ponen castigados contra un rincón o bien les destinan algún tipo de penitencia. Nunca faltará un psicólogo que interprete que esto es una forma de llamar la atención y de obtener afecto por parte del niño.

Por otra parte si hacemos caso al Abuelo Don Sigmund Freud, que, dicho sea de paso, tenía una cara de spanker bastante destacable, la atención erótica hacia las nalgas y un cierto grado de sadismo, como es el dolor de los azotes, sugieren una fijación anal, por lo tanto algo así como haberse quedado en una de las estaciones del desarrollo psicosexual del individuo humano que en sus teorías eran la fase oral, anal y fálica, estadios previos al final que consistía, según el padre del psicoanális, en desarrollar una sexualidad genital adulta. Como el Abuelo negaba el placer producido por el frotamiento clitorídeo, si viviese las feministas radicales le hubiesen hecho lo que no le lograron hacer los nazis por haberse exiliado en Londres.

Los spankos, aunque su primer juego de azotes haya sido posterior a su cuadragésimo quinto cumpleaños, siempre dicen que son spankees o spankers desde la infancia, pese a no haber ejercido hasta una edad madura.

Parece entonces razonable pensar que toda fantasía o conducta adulta relacionada con los azotes eróticos tiene su origen, de una u otra forma, en el mundo infantil, esa gran patria de las nalgadas y el spanking en si mismo tiene muchos componentes que lo anclan en ese territorio infantil sin tiempo y sin lugar que deberíamos declarar Patrimonio de la Humanidad.

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LAS MARCAS DE LOS AZOTES

real.jpgGracias a http://www.realspankings.com por la estupenda foto que ilustra este artículo.

Desde hace unos días, me ronda la cabeza una idea sobre uno de los inconvenientes (según se mire) de los azotes:

¿QUÉ HACER CON LAS MARCAS?

Me consta que en muchas ocasiones las parejas de spanking no lo son en la vida real, esto, para el spanker, no suele resultar un problema a no ser que su pareja encuentre extrañas esas palmas de las manos tan coloradas. ¿Pero, y la spankee? En caso de tener pareja estable, ¿qué demonio puede hacer para explicar las marcas? ¿Y las que son inexplicables (por la pinta de fustazos repetitivos)?

En el caso de spankees sin pareja estable pero que van a la playa o al gimnasio, ¿qué se hace?
1.- Ir sin más
2.- No ir
3.- Ir y dar muchas explicaciones poco convincentes
4.- ¿Maquillaje?

En mi caso, escapo un poco de las playas, más que nada porque el sol en los cardenales los hace perennes y suelo olvidar las marcas cuando estoy en el vestuario, así que imagino que más de una se habrá quedao un poco pensativa (y alguna otra envidiosa).

¿Los spankers suelen tener en cuenta "estos detallitos"?

Saludos a todos
Tane

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LA SPANKEEAMIGA

rebenques-01.gifUna spankee amiga mía le ha regalado a un spanker amigo mío, un objeto típico de su país que puede ser empleado como implemento de castigo, UN REBENQUE. Ese chisme que podéis ver en la foto.
La pregunta es la siguiente: ¿Qué haríais con esta querida amiga?, ¿qué haríais con el spanker? ¿y con el rebenque?

Saludos
Tane

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LA SPANKEE / SPANKER

Mano mujer azota nalga mujer.JPGTras leer el fantástico artículo de Don Diez sobre los azotes entre chicas, no pude evitar sentarme a escribir éste.

Vaya por delante que no me gustan los cartelitos o San Benitos, no son más que clichés que emparedan a las personas en los tabúes de otros, pero en esta ocasión tendré que adjudicarme algunos para poder explicarme.

Soy spankee perdida, de nacimiento y convencimiento y este es el único San Benito en el que me siento cómoda.

No soy switch, no me pone en absoluto imaginar que azoto a mi spanker, rompería el encanto de una situación deliciosa que es que me azote él a mí. Respeto mucho a quien sí lo es y lo disfruta pero para mi el juego se basa en una posición de autoridad que es la que ocupa el spanker y una de rebelión/sumisión que es la que ocupo yo. En otra ocasión escribiré sobre este tema…

Soy heterosexual, o sea, me gustan los hombres, mucho, pero resulta que en alguna ocasión he participado muy activamente en lo que Don Diez ha denominado como Juegos Florales entre chicas. Seguramente esto me convierte, para los aficionados a los clichés, en bisexual o heteroblexible o en alguna otra cosa pero yo sigo pensando que soy heterosexual aunque no me preocupa ni lo más mínimo no serlo.

Mis sueños de spankee, los de la infancia y juventud, casi siempre rondaban entre los entresijos escolares. Mis castigos siempre eran aplicados por las monjas de mi colegio, mis profesoras, directora, etc. Seguramente en ello habrá influido el asistir a un colegio sólo para niñas, la figura masculina escaseaba bastante y los representantes de dicho sexo no tenían una presencia muy spanka que digamos.

En el momento del salto al spanking real (ya sabéis, internet, messenger, etc.) mis fantasías comenzaron a poblarse de spankers iracundos, varones de férreos principios y severa disciplina. Junto con estos caballeros tan simpáticos, llegaron otro tipo de fantasías, sexuales por supuesto, que no estamos hablando de política. Junto a la fantasía y dentro de los plazos reglamentarios (charlas, gustos, límites, confianza, etc.) llegó la sesión real y el sexo real.

Con el correr de las experiencias reales llegó una nueva, el juego a tres, era una propuesta del spanker, por suerte, conocía a la tercera persona, era otra spankee, más jovencita que yo y muy necesitada de disciplina. En nuestro primer encuentro todo fue más o menos fluido, cada una recibió su castigo por separado, yo no acababa de estar cómoda pero tampoco me resultó violento, en un determinado momento hasta me dejé llevar, me olvidé de tonterías y lo disfruté encantada. Parte del éxito residía en la confianza en el spanker, él llevaba la batuta y sabía cómo hacerlo y otra parte en la suavidad, cariño y tranquilidad de la otra spankee, cómodo, fácil y natural. (Si me lee algún vainilla se estará haciendo cruces, Natural: Tres personas, una cama, azotes, dos mujeres teniendo sexo, jajajaj).

Al día siguiente ocurrió algo, me desperté con el gen spanker que no sabía que tenía, completamente exaltado, la otra spankee provocó que ocurriese y el caso es que al cabo de muy poco tiempo, estaba sobre mis rodillas y recibiendo una soberana paliza. El ser spankee hace que sepas qué es lo que le puede gustar a otra, el tono al reñir, la intensidad de los azotes (ni mucha, ni poca, ni todo lo contrario), la cantidad, las caricias. Me parecía que lo estaba disfrutando y eso me hacía disfrutar a mi, una azotaina gloriosa, a mano, cepillo y cinturón, larga y contundente. El spanker que al principio estaba sorprendido, dejó pasar la sorpresa y comenzó a participar en el castigo, éramos dos spankers pero yo sabía que la alianza no duraría demasiado y que acabaría en sus rodillas en poco tiempo.

Al acabar el castigo llegó el momento del consuelo, los tabúes ya se habían quedado atrás la noche anterior así que sin prisas y sin barreras tuvimos un “sexo a tres” formidable, entre nosotras, entre ellos, entre nosotros, tal y como contaba Mr.Diez en su artículo, el spanker se quedo dormido mientras nosotras seguíamos con los Juegos Florales y yo descubrí que el sexo con otra mujer es una experiencia deliciosa, más deliciosa por compartir una fantasía y más deliciosa aún por poder compartirla con dos personas a la vez.

Desde entonces hasta ahora, esta experiencia se ha repetido y claro, con la práctica cada vez sale mejor, cierto es que las personas en juego son muy importantes, no creo que fuese igual con cualquiera pero os lo recomiendo y mucho. A las spankees, a los spankers y todo el que no tenga problemas con las cosas nuevas.

Gracias desde aquí a mis compañeros de correrías, la vida resulta mucho más divertida y estimulante aderezada con estos juegos y con ellos.

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La consumación de una relación virtual - Spankees novatas

Copia de vestido azul.jpg¿Las spankees nacen o se hacen? Nacen, estoy convencida. En mi caso, era muuuuy pequeñita cuando, en las películas y telefilmes para todos los públicos de la época, salían, a veces, mujeres hermosísimas a las que hombres fornidos (cowboys, sheriffs, diversos guaperas del momento, etc...) les daban una buena tunda sobre sus rodillas en cualquier lugar, en público, y por cualquier tipo de motivos. Siempre tenía una sensación extraña, verdaderamente extraña, en una zona muy determinada de mi anatomía, sensación que yo definía como “cosquillitas”. No fue hasta muchos años después que me di cuenta de que esa sensación tenía un nombre... y un motivo.

De ahí, dando un salto en el tiempo, pasé a Internet; messenger, chats, tablones, grupos... De ahí, a escribir relatos, participar, conocer gente, y hacer amigos... De ahí, a tener sesiones de spank virtual, con varios spankers amigos (o amigos spankers).

¿Y de ahí? Veo cada vez más cercana la posibilidad de conocer a un spanker real (y con experiencia, algo fundamental para mí), alguien amigo a quien conocí a través de la web. Y eso me hace pensar en muchas cosas. Ya me planteé, en su momento, el grado de confianza necesario para llegar a un encuentro físico. Y ese grado se ha alcanzado. Ya se me ocurrió, en su día, la necesidad de hablarle, poco a poco y sin tapujos, de mis fantasías, mis deseos, mi sexualidad y mi hambre de... ¿dolor? Y esa necesidad ha sido cubierta.

Sin embargo... Hay cosas que siguen sin estar del todo claras: ¿Cómo se enfoca ese primer encuentro? ¿Cómo se pide (o se da)? ¿Qué se hace con los nervios? ¿Es posible que se pase? ¿O que no llegue? ¿Se puede perder la magia del rol en pro de una mejor comunicación? ¿Se debe dejar todo hablado con anterioridad, para no romper dicha magia? ¿Ha de estar planeado con antelación? ¿Es mejor no tener ningún tipo de planes, y ver qué depara la noche (o el día)? ¿Qué ocurre si en el último momento la spankee se da cuenta de que no está preparada? ¿Terminaría eso con la relación spanko? ¿Y con la confianza depositada por el spanker? ¿Cómo sabes que no te echarás atrás? ¿Qué debe ser hablado? ¿Qué debe dejarse a la decisión y buen juicio de quien más sabe del tema? ¿Es mejor con sexo? ¿O mejor sin sexo? ¿Cuál es la situación idónea para que la fantasía se haga finalmente realidad? ¿Es realmente un salto más cualitativo que cuantitativo? ¿O todo lo contrario?

Asumo que todas estas dudas no son muy importantes (ni muy graves); de hecho, no me echaría atrás llegado el momento (creo que esa es la razón verdadera del tiempo que he tardado en decidirme) ni dudo de la persona en cuestión, pero sé que muchos de los que estáis ahí habéis pasado por esto en algún momento, y ya que sois las únicas personas con las que hablo de estos asuntos, me gustaría que opináseis al respecto (sobre todo las/os spankees, aunque asumo que en ese tipo de situaciones nos arriesgamos los de los dos “bandos”, ¿no?)...

SpankeeNovata

Azotes entre chicas

entre chicas.jpgAutor: Señor Diez

Artículo dedicado con cariño a Mayte, Merce, Pili, Rosario, Sevi y otras muchas amigas

He tenido, en más de una ocasión, el indudable privilegio de asistir a una sesión de azotes entre chicas tanto con “juegos florales” posteriores como sin ellos. He participado en algunas ocasiones, en otras he sido un simple testigo ocular y, algunas veces, lo confieso, he incitado yo mismo a las chicas.

Hay varios aspectos que me llaman la atención de los juegos de spanking entre chicas. Obviamente, como hombre, no escapo el tener grabada a fuego en mi imaginario una fuerte filia hacia toda escena erótica entre mujeres. Cuando una chica castiga a otra, puedo asegurarlo por experiencia propia, nos encontramos frente a una de las escenas más erótica posible.

Pero más allá de esta fijación masculina ¿qué tienen de especial los azotes entre chicas? ¿Por qué representan una parte muy importante de toda la iconografía spankera de la red? También ocupa un papel muy importante en los relatos publicados en la red. La respuesta no es sencilla y, obviamente, sólo seré capaz de dar mi opinión basada únicamente en mi experiencia y lo que me han comentado otras personas.

Hay algunas cosas del ritual de los azotes eróticos que parecen funcionar diferente entre dos chicas que entre un hombre y una mujer. Si en el spanking hay una parte que castiga y otra que es castigada se precisa, para que todo salga a pedir de boca, dos actitudes básicas, que la parte castigadora sea inflexible y que la parte castigada acepte – de una u otra forma – su merecido castigo.

Cuando es un hombre el que castiga, la chica intenta utilizar un sinfín de argucias femeninas que en un 99,99% de los casos consiguen el éxito y tiene un efecto u otro sobre la conducta punitiva del spanker. Normalmente lo que consigue es “ablandarlo”.

Ese despliegue de seducción de la spankee en apuros, que está integrado por trucos femeninos tan bien calculados, no surte el mismo efecto sobre una mujer spanker; es más, incluso puede resultar contraproducente. En muchos casos a la spankee ni se le ocurre hacer ninguna tontería que pudiese complicar, aún más, su posición ya de por sí muy comprometida.

La spanker está blindada contra los trucos de la spankee, los ve venir, los anticipa y se puede enfurecer si ve que le intentan manipular.

Se dice que la mejor cuña es la de la propia madera y en las palmadas entre damas esto es un hecho. Todo el ritual tiene algo de más serio, menos juguetón, más estricto y más eficiente. En resumen, el desarrollo del castigo es menos disperso, funcionan menos las estratagemas de la spankee y se cumple el objetivo en la forma y en el fondo.

En cuanto a la spanker mujer, sin caer en generalizaciones que convierten a las personas en estereotipos vacíos, mi sensación es que ella, cuando ha de azotar a una persona de su mismo sexo, se toma la tarea mucho más en serio que el spanker varón, es más concienzuda, más escrupulosa y –esto es muy importante- más cuidadosa con la graduación del dolor. Lo último es fundamental ya que permite azotes más prolongados en el tiempo, más persistentes. Muchas veces el spanker varón controla menos su fuerza física y se deja llevar más por sus instintos básicos. Sería muy largo e incluso discutible intentar fundamentar estos hechos, pero la observación empírica los constata y corrobora perfectamente.

El calado erótico de la azotaina entre chicas es extraordinario, de alguna forma la frontera heterosexual-homosexual es más difusa entre mujeres y esto permite que dar el salto a una relación sexual o a algunos juegos con claro contenido sexual no sea tan complicado.

Algunas de las teóricas feministas más serias han expresado en muchos de sus ensayos que la sociedad patriarcal ha negado la sexualidad a las mujeres, por eso dos chicas pueden darse un beso al saludarse, ir juntas al baño, decirse piropos, tocarse en un entorno social, ir tomadas de la mano e incluso dormir juntas sin que nadie haga ningún comentario; según las autoras que han analizado este fenómeno, la reacción social consiste en una negación de la sexualidad femenina, si las mujeres no tienen una sexualidad propia, según el discurso de la sexualidad patriarcal y falocéntrica, las mujeres juntas no harán nada más que lo que se ve en superficie.

Sin embargo, hay que darles la razón a esas feministas teóricas tan serias ya que la sexualidad femenina no solo es diferente que la masculina, sino que me atrevería a calificar como más poderosa. Una mujer es capaz de gozar de mil y una manera, es capaz de erotizar su cuerpo y es capaz de ser multiorgásmica. Sin duda alguna la sexualidad del hombre es activa, enérgica, pero tiene su fin en la orgasmo, justo cuando comienza la femenina.

Evidentemente en la cuestión de las relaciones del mismo sexo, el reverso, en el mundo masculino, las cosas cambian ya que dos chicos que tengan que compartir, por ejemplo, cama por no haber suficientes en un apartamento de una estación de esquí, son objeto de todo tipo de bromas maliciosas e incluso burlas. Por otra parte para los hombres la homosexualidad es una frontera bien delimitada y que requiere una gran determinación para su traspaso que, además, tiene tintes de irreversibilidad.

De hecho en muchas situaciones hay una gran asimetría entre los comportamientos entre ambos sexos. En el mundo del porno nunca falta el juego entre chicas. Y si vamos a cualquier club liberal de intercambio de parejas lo que ocurre en la pista oscura es que hombres y mujeres que no son previamente pareja inician sus juegos sexuales y también las mujeres juegan entre si; es más muchas veces son las que inician el encuentro, pero nunca los hombres juegan entre si. En los pequeños anuncios eróticos por cada anuncio clasificado en que una pareja pide un chico para sus juegos en trío, veinte piden una chica.

Con lo cual el traspaso de esa frontera es menos traumático y menos irreversible en mujeres que en hombres. Muchas mujeres, según una gran y querida amiga mía, son “heteroflexibles”, es decir heterosexuales capaces de jugar con otra chica si las circunstancias son las adecuadas y les resulta apetecible.

Hay una forma de comprobar que esa flexibilidad es muy poco traumática que no es otra que la observación posterior de ambas jugadoras. Lo que suele ocurrir es que si existía ya una amistad, esta se reafirma, pero los comportamientos incorporan una naturalidad enorme a la hora de volver a los roles respectivos de la vida diaria. Lo que se podría decir es que “aquí no ha pasado nada”.

Todo ello da como resultado que el sexo que puede ocurrir entre chicas, después de una larga sesión de azotes, puede ser de inenarrable potencia volcánica. Verdaderos y prolongados incendios sexuales vienen después de un juego de azotes entre amigas.

Otra de las características femeninas es que su sensualidad no solo está centrada en sus genitales sino que está repartida en otras zonas del cuerpo muy capaces de goce. Las chicas saben muy bien cómo explotar esa cantera erótica en caso de otra chica. Por otra parte son muy persistentes y pacientes a lo hora de obtener un orgasmo que tarda en llegar.

Puede no haber sexo de una forma directa al final de los azotes entre dos chicas, sin embargo siempre habrá una carga erótica de profundidad que nos hará temblar con su deflagración.

Una dimensión muy especial es el de la fantasía. Muchas chicas spanko, ya sean spankers o spankees han soñado despiertas con la escena del castigo entre chicas, tal vez nunca pase de ser una fantasía que muchas veces es el rico combustible de auténticos orgasmos telúricos, pero muchas veces es el prólogo de una fantasía que se puede hacer realidad. Quiero recomendar el maravilloso artículo de Mayte sobre las deliciosas fantasías con su profesora que ounchando aquí se puede leer. También recomiendo un magnífico relato de Sevi llamado El Convento que si pinchas aquí lo puedes disfrutar.

Por último, pero no menos importante, está el aspecto emocional del azote entre dos chicas y no por menos sutil es menos espectacular. La compenetración que puede llegar a establecerse entre dos chicas en una escena de spanking, es enorme. Muchas veces solo se puede apreciar en signos muy sutiles, como tonos de voz, palabras que quedan en el aire, súplicas o en los tiernos gestos de consuelo y reparación al final de los azotes. Las más de las veces son un refuerzo de la alta tensión sexual del final. Para mí el observar a dos chicas en una sesión de azotes seguida de sexo ha sido algo hipnótico, como cuando se mira el fuego o una puesta de sol. Puedo decir sin exagerar que, algo así como el éxtasis ha ocurrido en mi interior, una enorme paz llena todos mis confines mentales cuando contemplo una escena de este tipo. Incluso muchas veces he tenido la facultad de desaparecer estando allí, me explico, me he quedado dormido mientras ellas seguían jugando, porque no creo que la escena de dos mujeres requiera necesariamente un tercero en el juego. Tal vez, en ciertos momentos, todo lo contrario.

Sé que muchas spankers y muchas spankees tienen la fantasía de jugar entre ellas, yo las animaría a hacerlo ya que puede ser una de las experiencias más bonitas de sus vidas.

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Nueve semanas y media

nueve semanas y media.jpgAutora Señorita Ocho

Me permito poner en este fantástico tema que Granuja (aprieta aquí para ver el artículo) ha sacado a relucir mi "granito de arena", que obviamente no es mío, sino de Elizabeth Mc. Neill, autora de "Nueve semanas y media". Fragmento de dicha novela:

- Esta noche todo el mundo está de humor charlatán, menos yo – dice el hombre –. Desnúdame. Y tómate tu tiempo esta noche, tenemos mucho tiempo. Esta puede aprender unas cuantas cosas de una profesional. Ven aquí, siéntate, mira. Tienes mucho que aprender.

Estoy clavada al desgastado suelo del umbral al cuarto de baño. Ella ha empezado a desnudarle – yo nunca le he desabrochado ni un botón de la camisa – despreocupada y eficazmente, una madre que desnuda a su pequeño para bañarle, cuando el niño está demasiado cansado de un día al aire libre para hacer otra cosa que quedarse quieto y de pie, y la madre está impaciente por quitarle la ropa sucia, meterle en el agua, ponerle el pijama y acostarle.

Cuando está tumbado de espaldas, dice – no mirándome a mí, sino a la mujer que está de pie a su lado:

- Mueve el culo hasta aquí y siéntate en esa silla, si no quieres que vaya a buscarte.

Cruzo en trance la habitación y me siento. Aún en trance, la veo trepar a la cama torcida, y en trance la veo arrodillarse entre sus piernas. No puedo evitar temblar, aunque aprieto una pierna contra otra, los codos contra las rodillas, los nudillos contra los dientes superiores. Su falda sobresale rígida, exponiendo el triángulo negro de sus bragas y su trasero. Durante unos segundos, sólo puedo pensar en lo inmaculado de su piel, mientras mi mente comenta, objetiva y cortésmente sorprendida, cuán graciosa colección de formas se acumula en tan grandes nalgas; la peluca, cuyos pomposos cabellos rubios caen ahora hacia atrás, amontonados entre los omóplatos, se cierne sobre el lugar de encuentro de las piernas del hombre.

Al principio, sólo se oyen ruidos de succión; después, el hombre respira hondo y emite un gemido. Es un sonido que conozco bien. Es un sonido que había imaginado me pertenecía – ¿en base a qué?, me pregunto, ¿en base a qué?, que sólo mi boca podía hacer audible, que valía tanto como un billete de lotería premiado, un ascenso, todo mi talento y capacidad… Mis puños están grises y resbaladizos, aún untados de restos de maquillaje. Su mano está entre sus piernas, su cabeza se desplaza verticalmente, con movimientos largos y lentos.

- Así… – susurra él –. ¡Dios!

Ahora tengo en el puño una estopa de acero amarillo, todo el nido cede cuando tiro, lo lanzo hacia atrás por encima del hombro, mis dos manos se abalanzan sobre su pelo, suave, castaño claro con abundantes hebras grises.

- ¿Qué demonios…?

Se levanta; después, cuerpos emborronados, y entonces él se sienta al borde de la cama. Estoy doblada sobre su muslo izquierdo, tiene la pierna derecha apoyada en mis corvas, la mano izquierda cerrada sobre mis muñecas aplastadas contra el nacimiento de mi espalda. Aparta el crepitante vinilo y dice:

- Pásame el cinturón.

Mete los dedos entre la goma y la piel y me baja las bragas de áspero dobladillo hasta el nacimiento de los muslos.

Rechino los dientes, ciega de terror y de una furia desconocida para mí. No, no, puede pegarme hasta la eternidad, no emitiré el menor sonido… Veo, de pronto, a una profesora de segundo grado, diciendo a un alumno – un niño hosco, mayor y más alto que el resto –, cuando se le caía un lápiz, y a menudo cuando no había pasado nada en absoluto: “Tu padre debería cruzarte sobre sus piernas, bajarte los pantalones y darte lo que mereces”. Dicho con voz ligera, ominoso como una pesadilla en su misma dulzura; una vez por semana, una nerviosa ola de risitas atravesando una habitación silenciosa, veintiocho niños de siete años inclinando la cabeza sobre el pupitre con una vergüenza para ellos tan inexplicable como penetrante. No he pensado en esta profesora ni en la proximidad de húmedos pantanos que conjuraba desde que me encomendaron a los cuidados de la antipática Miss Lindlay, en tercer grado. Y aquí está, resucitada, liberada, vil: más degradante que cualquier cosa que me hayan hecho hasta ahora; la obligada intimidad carne a carne es mucho peor que estar atada a una cama, que encogerse en el suelo; las esposas y las cadenas son una gracia de Dios comparadas con estar colgada, como si estuvieran sirviendo mis nalgas, la sangre barboteando en mis oídos…

Como es natural, termino por gritar. Se detiene, pero sin soltarme. La fresca palma de una mano acaricia suavemente mi piel, unos dedos trazan líneas de aquí para allá; una mano plana se mueve con delicadeza por mis muslos abajo, hasta donde éstos están sujetos por sus piernas, sigue hacia arriba entre los muslos, desde las rodillas, baja y asciende otra vez, lentamente.

- Dame esa vaselina que traías – dice – y sujétale las manos.
Me están separando las nalgas, siento la presión de su dedo en el ano, una mano entre las piernas, un dedo resbaladizo deslizándose fácilmente en su lugar entre labios cerrados. Tenso todos los músculos. Me concentro en espirales amarillas que giran sobre fondo negro en el interior de mis párpados apretados, rechino los dientes, me hundo las uñas en la palma de las manos, más frenética ahora que cuando empezó a pegarme: no puedo soportarlo, así no, por favor no me dejes… Mi cuerpo empieza a moverse bajo la lenta presión que me obliga a arquearme contra él, y no tarda en contorsionarse codiciosamente sobre su mano.

- Crees que sabes lo que quieres, querida – dice su voz a mi oído, muy baja, casi en un susurro –, pero haces lo que quiere tu coño, siempre.

Me golpea brutalmente.

- Haz que se calle – dice, y me tapa la boca con una mano perfumada, que muerdo con todas mis fuerzas; luego, me meten el foulard entre los dientes, y alguien, que respira pesadamente a mi derecha, lo sujeta en su sitio. Mi boca es liberada una vez más, y sus manos me acarician hasta que mi cuerpo sucumbe, esta vez mucho más aprisa.

- Por favor, no puedo soportarlo, por favor, haz que me corra – lo que, tras un nuevo golpe, se convierte en una sola palabra:

- Por favor…

Siento mi cuerpo empujado encima de la cama, oigo mis sollozos bajo la almohada, apagados y distintas hasta para mí misma, noto una lengua en mi cuerpo; la almohada fuera, su rostro cuelga sobre el mío, pero la lengua sigue allí, abajo, y no tarda en hacerme gemir; mi cabeza en su hombro cuando se tumba cuan largo es a mi lado, su brazo me rodea apretadamente, sus dedos en mi boca; ella lo monta y lo cabalga. Ella y yo nos miramos muy cerca mientras él se corre.

Señorita ocho

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El spanking en la literatura

castroconvertible.jpgAutor: Granuja

Hoy quería comentar y preguntaros si habeis leido el libro de Paulo Coelho “Once Minutos”.



En este libro, se narra la historia de una prostituta, y sus vivencias y pensamientos y en la página 145 de la edición española (no figuran capítulos) comienza la narración de una escena de spanking o tal vez, hablando con las palabras del escritor: de sometimiento, dolor y humillación.



Y en la página 175, se repite otra escena o tal vez “LA ESCENA” de una sesión completita de amo-esclava, y tras ella, la protagonista, María, necesita entender por qué le ha gustado tanto.



Me resulta tremendamente difícil saber por dónde empezar a escribir, no soy ningún psicólogo, cuando algo nos gusta, nos gusta y basta, como los helados en verano o una sopa cuando venimos de la calle con el frío metido en los huesos, sin tener que plantearnos a cada momento el por qué nos gusta lo uno o lo otro, pero tenía muchas ganas de comentar este libro con todos vosotros y ya me muero de ganas de leer vuestros comentarios.

Se que este tema de porqué nos atrae o nos gusta el spanking ya es viejo aquí en este foro, y recupero un comentario de niña quince al artículo “Juego versus disciplina; Pensar en un castigo real me enciende ¿Por qué?” que me encantó:
“Yo también convivo con esta dicotomía entre cabeza y hormonas. Lentamente aprendieron a vivir juntas. Mis hormonas se aburrieron de oír lo que mi cabeza decía y mi cabeza se canso de intentar convencer a mis hormonas, así que han hecho una tregua; y conviven pacíficamente cada cual en su espacio”



pero bueno, saco otra vez el tema a debate, esta vez con la literatura por delante



Básicamente, lo que yo entiendo que se destaca en este libro es la idea de que todos los seres humanos tenemos un sentimiento de culpa, y buscamos a través del dolor la expiación de esta, y al conseguirlo obtenemos placer.

Por otro lado, al castigar a otros, castigamos a la parte que es la culpable de toda nuestra infelicidad y desdicha.



Espero no estar infringiendo ninguna ley de protección de la propiedad intelectual, pero Paulo Coelho lo escribe exactamente así en su libro, que os recomiendo a todos, si no lo habéis leído.



“Por el sentimiento de culpa, de dependencia, por tus complejos, por tu inseguridad. Es la naturaleza humana”



“Somos seres humanos, nacemos llenos de culpa, nos da miedo cuando la felicidad se transforma en algo posible, y morimos queriendo castigar a los demás porque siempre sentimos impotencia, injusticia, infelicidad. Pagar por tus pecados, y poder castigar a los pecadores, ah, ¿no es una delicia? Si, es genial”



Un poco más adelante se dice:



“Si consigues entender que puedes vivir sin sufrimiento, ya es un gran paso, pero no creas que otras personas van a comprenderte. Si, nadie desea sufrir y, aún así casi todos buscan el dolor, el sacrificio, y se sienten justificados, puros, merecedores del respeto de sus hijos, de sus maridos, de los vecinos, de Dios.

¿El soldado va a la guerra a matar al enemigo? No: va a morir por su país.

¿Le gusta a la mujer mostrarle a su marido lo contenta que está? No: quiere que él vea cuánto se dedica, cuánto sufre para verlo feliz.

¿Va el marido al trabajo pensando que llegará a su realización personal? No: esta dando su sudor y sus lágrimas por el bien de la familia. Y así sucesivamente: hijos que renuncian a los sueños para alegrar a los padres, padres que renuncian a la vida para alegrar a los hijos, dolor y sufrimiento que justifican aquello que debía proporcionar simplemente alegría: amor”



“El dolor está en nuestra vida cotidiana, en el sufrimiento escondido, en la renuncia que hacemos y culpamos al amor por la derrota de nuestros sueños. El dolor asusta cuando muestra su verdadera cara, pero es seductor cuando se viste de sacrificio, renuncia o cobardía”





Voy a copiar otros párrafos que me han llamado mucho la atención para que también los comentemos si queréis.



“Estaba bien recibir órdenes. No tenía que pensar, simplemente obedecer”



“Ella obedeció, impotente por voluntad propia, sumisa porque así lo deseaba”



“Se sentía un objeto, un simple instrumento, y por increíble que parezca, aquella sumisión le daba la sensación de completa libertad”



“Sentía dolor, sentía la humillación, que era más poderosa y fuerte que el dolor y se sentía en otro mundo, donde no había nada más y eso era una sensación casi religiosa. Anularse por completo, servir, perder la idea del ego, de los deseos, de la propia voluntad…”



Más adelante, siguiendo con la lectura, otro personaje que también ha tenido experiencia de BDSM, y ha dejado estas prácticas tras su encuentro con un leñador japonés comenta:



“Me obligó a entender la belleza del dolor, pero un dolor aplicado por la naturaleza, no por el hombre. A eso lo llamó Shugen-do. Una práctica milenaria. Me dijo que para dominar el alma, hay que aprender a dominar el cuerpo. Me dijo que estaba empleando el dolor de manera equivocada, y que eso era muy ruin”



Bueno chic@s. La polémica esta servida y el tema de debate también. ¿Qué pensáis del libro los que lo halláis leído y de estos párrafos que os destaco?



Un saludo fuerte para tod@s. Fdo. Granuja.

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La flagelación

muti04.jpgLa flagelación es tratada ya en textos tan antiguos e ilustres como el Kamasutra. No me refiero a su empleo como castigo (aun esta vigente en ciertos códigos) ni a supuestas aplicaciones terapéuticas, para hacer fértiles a mujeres estériles o, como aun se recomendaba en el siglo XVI, para tratar a los locos. Pero sí se acerca a mi tema el frecuente uso ritual de la flagelación porque lo religioso y lo erótico son dos ámbitos mas afines de lo que parece. Los oficiantes de cultos chamánicos, por ejemplo, se hacen fustigar para estar en trance, salir de si mismos y entrar en comunión con los dioses. Y el uso piadoso ha sido frecuentísimo y sigue dándose en la Iglesia cristiana, tras unos precedentes mistericos cuyas huellas pueden verse todavía en los frescos de Pompeya.

El Occidente medieval, sobre todo, vio surgir numerosas sectas de flagelantes voluntarios. En los conventos eran azotados frailes y monjas como corrección o penitencia, mencionándose cierta "disciplina corneliana", como receta especial del padre Cornelius Adriaensens, que requería desnudar a la victima, hombre o mujer. Ahora bien, pese a la intención piadosa con el flagelante ofrecía su padecer a Dios, hay noticias de casos en que en esa práctica se lograba cierta excitación sexual. Vemos documentado el caso de Maria Magdalena de Pazzi, monja carmelita en Florencia hacia 1580, muy celebrada por haberse dedicado toda su vida a tales penitencias. Habitualmente suplicaba a su superiora que le atara las manos a la espalda y la fustigara delante de las demás hermanas. Durante los azotes experimentaba alucinaciones y expresaba sentimientos eróticos con clamores como "¡Basta, basta; no aticéis mas la llama que me consume! ¡Ya recibo demasiado placer y deleite!". La monja acabo concibiendo "las mas sensuales y lascivas fantasías y hubo ocasiones en que estuvo a punto de perder su castidad". Sobran las evidencias de que, en general, lo místico y lo erótico son cumbres afines de lo humano, según comentare mas adelante, aunque la Iglesia cristiana enjuicie la cuestión con dos medidas contrarias: si las disciplinas hieren las espaldas de una monja que se deleita ofreciéndolas a su Señor se trata de un acto piadoso y un admirable ejemplo, pero si los azotes los recibe un amante que goza con ellos por amor a su pareja, entonces es un acto sexual y por tanto, nefando y abominable. Sutilezas de esa rama de la ciencia ficción que es la Teología.

Por supuesto que en el mundo laico la flagelación como placer -por chocante que eso suene a quienes solo han aprendido la única receta oficial para el amor- tuvo y tiene numerosos adeptos. Reduciéndome a los mundos y tiempos mas próximos podría extenderme sobre los llamados "clubs pornológicos" ingleses del siglo XVIII (como el llamado La Alegre Orden de Santa Briget, de cuyas sesiones se conserva documentación) o los análogos de Francia. Desde entonces se alude a esa practica como "el vicio ingles", pues fueron numerosos los periódicos y libros publicados entonces sobre la materia, destacando una novela en varios tomos lanzada en 1872 con el inocente titulo de Biblioteca Explicativa del Progreso Social, bajo el cual aparecían textos sobre el uso del látigo en el amor y cuestiones análogas. La mas famosa novela de la época, todavía leída hoy (Fanny Hill, de John Cleland, 1750) incluye desde luego escenas de flagelación, en cierto caso para estimular la impotencia de un viejo, como ya se hacia en Roma según atestigua el Satiricón de Petronio. La fe en ese tratamiento se apoyaba en autoridades médicas como el famoso doctor holandés Meibomius, con su libro Utilidad de la flagelación, ampliamente traducido.

La persistencia de esas creencias permite pensar que, contra la condenación oficial, es posible el placer de algunos en esa práctica y no solo por la satisfacción de ofrendarla al amado (Dios o la pareja) sino por motivos más tangibles y experimentales. Hoy se sabe que la impresión dolorosa recibida externamente en las terminales nerviosas puede tener distintas interpretaciones por el cerebro receptor. El estimulo puede además excitar la sensibilidad de un cuerpo abotagado y, según los casos, provocar la secreción de endorfinas y otras substancias anestestésicas o placenteras, que no tendré la pretensión de detallar. En todo caso, resulta innegable la importancia y difusión de la flagelación entre los aspectos eróticos del comportamiento humano.

Autor(a) desconocido(a)

El yin y en yan en una relación spanko

spank5a.jpgPues entrando en materia les diré que soy un spanker nato,alguien a quien la fortuna ha favorecido en este mundo de las nalgadas y las he disfrutado y propinado desde que tengo uso de razón.

Tengo la convicción de que mi afición está en las venas y
tal vez mi más remota memoria se ubica en unas nalgadas que el médico propinó a una bebita en una sala de parto al lado de la que usó mi madre para darme a luz.

El caso es que durante muchos años, pude practicar mi afición
con muchas niñas, adolescentes y mujeres ( durante toda mi infancia, adolescencia, juventud y ya como adulto) a medias, sí a medias aunque lo disfruté de verdad. ¿porqué digo esto? no soy ingrato con la fortuna ni con las numerosas mujeres que he nalgueado en mi vida antes de lo que puedo denominar la era de la apertura. El dar nalgadas a quien quiere complacerle a uno, como la novia o en mi caso mi ex-esposa, NUNCA es igual a una sesión con una verdadera spankee.

No fue sino hasta el advenimiento de la RED que yo pude experimentar una relación spanko plena, el yin y el yan que se da solo cuando los dos tienen la misma inclinación.

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Pues bien mis queridos cófrades, señalaba en mi
participación anterior que las sesiones de nalgadas con compañeras que en
realidad NO SON SPANKEES, son agradables pero no tienen esa magia,
esa poesía que representa una cita sobre las rodillas entre una
spankee y un spanker en el verdadero sentido de estas acepciones.

Una novia, esposa o amiga complaciente acepta nuestra "manía"
o "chifladura" para hacernos ver que es open mind, de amplio
criterio y para "experimentar" pero créanme, se disfruta pero
NUNCA se puede ni remotamente experimentar y jugar como cuando uno tiene
la fortuna de encontrar a esas singulares princesitas que son las
spankees,con las que cada instante de esas mágicas sesiones se
convierte en una experiencia religiosa como diría Enrique Iglesias.

Y no me refiero a una sesión de preludio del sexo, como
frecuentemente se da en esas sesiones a medias que suelen
desarrollarse cuando alguna de las partes ( en mi caso la chica) NO
es spankee, en las que suele tener la sesión de nalgadas el
carácter de "juego de calentamiento". Me refiero a una sesión de nalgadas
pura, en la que no importa si enseguida se da o no otro tipo de
actividades, aquella en la que la zurra es principio y fin, el alfa
y el omega, aquella que se da porque sí, por que la sesión de
nalgadas entre spankos tiene su propia circunstancia.

En mi experiencia personal debo decir que no fue sino hasta el
advenimiento de la red y mi incursión temerosa en ella hasta que
encontré verdaderas spankees, sin miedo de su naturaleza y que
piensan en la misma frecuencia que este spanker. ¡Qué agradable
descubrir que actos prohibidos, conductas, anécdotas fantasías
y hasta el compartir escenarios se puede dar con alguien que
COMPLEMENTA PERFECTAMENTE CON NOSOTROS!

Y puedo asegurar que cuando llega ese día no se conforma uno con
menos y entonces se abre ese tesoro que se ocultaba y ocultábamos
y se desarrollan amistades muy especiales, en las que no hace falta
circunscribir y justificar nuestra "afición" para lograr una
sesión de nalgadas a medias.

Platicando con spankees natas, hemos coincidido con este punto,y
hemos llegado a la conclusión de que no hay como una sesión
entre partes que engranen perfectamente.

Si ustedes (spankers o spankees) tienen la dicha de conocer a la
gente mágica que los complementa, no duden en experimentar una
sesión de yin y yan , les aseguro que va a pasar como en el
comercial de las papas sabritas, A QUE NO PUEDEN TENER SOLO UNA (
SESIÓN)

En espera de sus comentarios y de compartir muchas experiencias más

Alan

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Del reino animal al spanking

conejito.jpgFirmado Granuja

Me presentaré en esta primera aparición. Soy spanker aficionado y si queréis podeis llamarme Granuja, que me resulta muy simpático. Reconozco sin pudor que disfruto enormente de las lecturas y de las fantasías spanko, y aunque recién salido del mundo vainilla, (palabra que he aprendido en esta páginas) tengo interés en participar y en leer lo que vaya surgiendo en este grupo.



Llevo varios días leyendo, diversos artículos aquí escritos y quería hacer mi pequeña aportación al respecto. En muchos de ellos , muchos de vosotr@s comentais que el origen de la afición spanko, pudiera estar en vivencias infantiles de reprimendas y castigos.



Pensando sobre mis propias vivencias infantiles, lo único que recuerdo es una vez en el patio del colegio de párvulos que por matar hormigas rojas con una pajita, una niña junto a la que yo estaba jugando, recibió una azotaina en las rodillas de la profesora, con faldita levantada incluida, seguida por la pregunta ¿pica…? A lo que la niña contestó que no y la profesora nuevamente la colocó en la postura conocida y siguió con la tunda. Sinceramente, recuerdo entre nebulosas el episodio, (tal vez por mi corta edad entonces) pero bueno, por lo menos lo recuerdo, no como tantas otras vivencias de aquella época que no han dejado ni el menor rastro. Lo recuerdo más con asombro de niño por algo que se vive por primera vez que con placer, aunque no lo descarto, pero en mi caso no creo que mi afición se haya desarrollado por ahí.

En otra ocasión bastantes años después, ví un documental de Félix Rodríguez de la Fuente, concretamente sobre la reproducción de los hurones, donde se hablaba, que el cortejo era de una violencia muy feroz cercana a la aventura de la caza (ya sabéis cómo hablaba Félix) y por ahí si que me encuentro más representado en mi afición.



El jugar al juego de la “dominación – sumisión”, y el erotismo que yo encuentro en él, es muy similar a estas conductas de los hurones que narraba Félix o incluso de los perrillos domésticos que podemos ver en los parques, donde, también como juego, y no solo como prueba de ser el macho dominante, podemos ver estas conductas.

Recuerdo ahora a un perro pequeño que tuve, sintiéndose el rey del mundo cuando un buen amigo suyo un precioso ejemplar de Schnauzer gigante, (como tres veces del tamaño de él) le permitía subirse encima y mientras el schnauzer curiosamente adoptaba la clásica postura de sumisión perruna, mi pobre perrín, le enseñaba los dientes y no quiero ni contaros la cara de satisfacción, complacencia y de dominio que se le ponía.

Posteriormente seguían jugando como dos grandes amigos que eran, y también se invertían los papeles en ocasiones.

Por ahí si me gusta lo que yo creo el origen de la afición. Juegos de poder consentidos y en un marco lúdico, como creo que todos vosotros lo entendéis.



Nada más por ahora, aunque tengo en mente muchas cosas que quisiera comentar con vosotros. Un saludo para Tod@s.



Por cierto, me encantó el relato de Niña Dos en el que habla de lo que más le gusta de todo el proceso de la azotaina. Me pareció muy sugerente, sincero y travieso, a la vez que tremendamente instructivo. Muchas Gracias. ¡Un brindis por ti niña dos!

Firmado Granuja

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Messenger

pic_stealth.jpgazoton_otk (13:44:45): Estás ahí?
azoton_otk (13:44:54): creo que vas a tener que pasarte por mi despacho
bumba_colooraa (13:44:54): hola
bumba_colooraa (13:44:58): jajaja
bumba_colooraa (13:45:08): me vas a explicar lo que es la Levedad del ser?
azoton_otk (13:45:14): habráse visto tamaña insolencia
azoton_otk (13:45:26): eso te lo puede explicar un yugoslavo llamado Milan Kundera
azoton_otk (13:45:29): je je je
bumba_colooraa (13:45:34): lo sé
bumba_colooraa (13:45:47): tus explicaciones son más amenas
azoton_otk (13:45:48): y mi mano es (verbo ser) no (negación de la esencia) leve
bumba_colooraa (13:46:05): muy pedagógico, sí señor
azoton_otk (13:46:17): mira niña, te voy a calentar el culo que va a ser cosa mala
bumba_colooraa (13:46:25): eso si me pillas
azoton_otk (13:46:44): no te olvides que soy un Spanker con una Leyenda Negra que mantener
bumba_colooraa (13:46:51): jajajaaaa
bumba_colooraa (13:46:58): yo soy una pobre desvalida
azoton_otk (13:47:09): y me compré un rebenque en Argentina que me ha costado más de un disgusto y lo tengo que amortizar
bumba_colooraa (13:47:21): rebenque=látigo?
azoton_otk (13:47:32): así que piensa que si la semana que viene quieres sentarte con normalidad... más te vale portate bien... pues buena va a ser la que te va a caer
azoton_otk (13:47:46): un rebenque es una especie de fusta muy rústica
azoton_otk (13:47:53): a mi me dicen que duele más que la fusta
bumba_colooraa (13:48:07): no me gustan las fustas
azoton_otk (13:48:11): no te lo enseño por la cam porque aún no me he afeitado
bumba_colooraa (13:48:14): noronono
azoton_otk (13:48:15): y soy muy presumido
bumba_colooraa (13:48:18): jajajaaa
bumba_colooraa (13:48:26): jobá qué susto
bumba_colooraa (13:48:34): sin afeitar y con fusta...
azoton_otk (13:48:46): no te gustan las fustas pero son un mal necesario para educar niñas listillas y de mucho carácter como tú
bumba_colooraa (13:48:52): jajaja
azoton_otk (13:49:01): te ibas a enterar tu de caer en mis manos
bumba_colooraa (13:52:41): como las sobrinas también se cruzan algún informe
azoton_otk (13:52:47): ahhh
bumba_colooraa (13:52:54): no me importa contestar
bumba_colooraa (13:52:56): jajjaaaaa
azoton_otk (13:52:58): qué referencias mías te hab dado?
bumba_colooraa (13:53:20): ESCAPA CORRIENDO QUE TIENE UN REBENQUEEEEE
azoton_otk (13:53:29): ... que da mucho gusto...
bumba_colooraa (13:53:31): era una broma
azoton_otk (13:53:33): es cierto!!!!!!
azoton_otk (13:53:55): bueno también utilizo bien mi mano, no te creas, una otk tradicional con todo su ritual también te la puedo suministrar...
bumba_colooraa (13:54:06): jajajaaa
azoton_otk (13:56:08): para una niña lista como tú, ambas cosas se necesitan
bumba_colooraa (13:56:12): jajajajjaaa
bumba_colooraa (13:56:54): me parece estupendo, pero antes ya te he dicho me tienes que pillar
bumba_colooraa (13:57:02): yo entiendo esto como un juego divertido
azoton_otk (13:57:06): eso es
bumba_colooraa (13:57:38): SIIIIIII
azoton_otk (13:57:39): para mi el tablón es como el patio de recreo
bumba_colooraa (13:58:01): a mi megusta el estilo naif
bumba_colooraa (13:58:09): del rincón
bumba_colooraa (13:58:24): aquí cada uno dice lo que le parece
azoton_otk (13:58:39): es cierto
azoton_otk (13:58:44): volvemos a ser niños
bumba_colooraa (13:59:34): aquí cabemos todos los que disfrutamos de esto
azoton_otk (13:59:39): bueno, a ver si otro día charlamos
bumba_colooraa (13:59:44): claro
bumba_colooraa (13:59:46): encantada
azoton_otk (13:59:47): yo me he de afieitar y poner en marcha
bumba_colooraa (13:59:50): un beso
bumba_colooraa (13:59:53): yo nooooo
azoton_otk (14:00:01): igualmente para ti, un beso y que tengas buen día
bumba_colooraa (14:00:06): gracias
bumba_colooraa (14:00:08): un beso
azoton_otk (14:00:48): ja ja ja
bumba_colooraa (14:00:49): hala
bumba_colooraa (14:00:52): a afeitarse
bumba_colooraa (14:00:56): un beso
azoton_otk (14:01:39): y sigue teminedo al rebenque... un día puede restellar sobre tus indefensas nalgas
azoton_otk (14:01:42): ciao
bumba_colooraa (14:01:46): jajajja
bumba_colooraa (14:01:49): ni lo sueñes
azoton_otk (14:01:59): ya lo veremos...
azoton_otk (14:02:09): a10
bumba_colooraa (14:02:09): veteeeeeee
bumba_colooraa (14:02:19): que rascas
.........................................................................................................................
Este díalogo ficticio hecho de retales de realidad quiere ser una pequeña apología del messenger, ese gran invento que, como dice alguien a quien quiero mucho es a los azotes lo que los preliminares son al sexo. El messenger nos ha facilitado el conocernos, el reír, el excitarnos, el explicarnos y mil y una cosa más. También los blogs ahora nos van a permitir comunicarnos de nueva manera, una vez más tendremos que ser muy creativos.

Señor Diez

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Llorar, sentimiento o histrionismo

2caritas.JPGMi muy personal y tal vez única… forma de mirar al llanto durante una buena tunda.

Creo honestamente que el llanto durante las nalgadas requiere de un talento histriónico que no poseo en absoluto.

Y mi participación con este tema es un poco más bien también para averiguar por qué y cómo es que un/a spankee llora siempre que se lo/la nalguean.

Mi experiencias lacrimógenas han sido digámoslo así, desfavorables, sin haberlo sido realmente al final, porque las recuerdo siempre con cariño y con morbo, por feas que parecieran en su momento.

Dos lloradas fueron debidas a recibir zurras que no quería, o que no aceptaba o que no justificaba, y una, pues porque estaba metida en una depresión causada por una cadena de decepciones, y lo que pareció un juego alegre más de nalgadas, se convirtió en un detonador de unas lágrimas que mi empecinada psique me había prohibido dejar salir.
Llorar durante una nalgueada me ha resultado finalmente siempre, mucho muy rico, ¿por qué?, yo qué sé!... tal vez porque salieron genuinamente del alma?... El plus de la llorada por depresión fue que, al finalizar la tunda tuve un sexo increíblemente satisfactorio y… después de eso… la depresión se había evaporado.

Señores Spankers, ya pueden ir pensando en aplicar sus dotes punitivas para causas nobles y altruistas como curar de la depresión a quién sabe qué cantidad de mujeres… ojo… que no dije ya pueden ir pensando cuánto cobrar ehhhhhh ?? :p

¡Por qué yo no lloro jamás?... creo que mi lógica es hasta infantil… aplastante vaya!

Recibir nalgadas es un juego feliz para mí, por mucho que trate de escabullirme, por mucho que pida que pare, por mucho que patalee y que resista (no olvidemos que llegué a las rodillas de… gracias a que lo busqué y lo provoqué con mi natural talento para sacar de quicio! Jaaaaa!... bueno a veces!... otras realmente no entiendo cuál fue el motivo para ser “castigada” o no lo veo hasta que me lo explican mientras contemplo la trama y la textura del piso bajo mis ojos)… como decía… por mucho que parezca que no quiero… en mi fuero interno… en mi corazoncito… en mi cerebro… en mi líbido…. hay fiesta!... entonces… ¿por qué he de llorar entonces?... sucede que simplemente no me dan ganas de llorar y que con frecuencia he reído incluso en un intermedio azotístico. Cualquiera que me viera durante una nalgueada pensaría que sufro mucho!... que de verdad no quiero… pero ambos… él y yo… sabemos que no es así.

¡Alguien más siente como yo?
Las chicas o chicos que lloran, cuéntenme, ¿cómo le hacen?
¡Es un objetivo de todo Spanker?... conseguir que su spankee llore?

besos
niña número dos

Juego versus disciplina; Pensar en un castigo real me enciende ¿Por qué?

overview5retro.jpgDurante mucho tiempo el spanking fue (y en algunos casos es) considerado como una forma de disciplinar y corregir. Si bien cuando hablamos de las nalgadas eróticas las calificamos, en general, como juegos sensuales, las fantasías y la carga histórica siempre las relacionan con algún tipo de castigo, con una forma de enderezar conductas, actitudes, etc.

Teniendo esto en mente me cabe preguntar ¿Hasta que punto quienes disfrutamos del spanking, lo consideramos solo un juego? ¿Acaso no es una fantasía transversal, dentro de los spankos, el castigo como tal? ¿En que medida un(a) spankee solo busca la parte lúdica?

Estoy segura que en este mundo lleno de matices, habrá quienes buscan solo el placer erótico del spanking y otros que solo lo ven como una practica punitiva. Pero entre estas dos posturas han de haber miles de “tonalidades”. Por consiguiente, la ley de probabilidades me dice que la mayoría debería caer en alguno de los puntos medios entre ambos planteamientos. Por eso, muchas veces, me he cuestionado lo siguiente:

“Yo, mujer del nuevo milenio, feminista, independiente y liberada ¿existe la posibilidad de que este buscando limites en mi vida?”

La verdad no lo creo, al menos no es mi búsqueda principal dentro de esta práctica. Entonces ¿Por que la idea de ser castigada de verdad me pone a full las hormonas? Pues la respuesta es, sin lugar a dudas, un definitivo "NO LO SÉ". La imagen de recibir un merecido correctivo, algo ganado a pulso, me es increíblemente seductora. Que el castigo sea necesario, meritorio y enmendador, es una idea que hace despegar mi imaginación y mis deseos. ¿Por qué?

Se me viene a la cabeza una frase que siempre dije cuando alguna amiga me preguntaba que buscaba de un hombre en el sexo. Mi respuesta en voz alta era, quiero un hombre con quien tener sexo a menudo y hacer el amor de vez en cuando…(la otra mitad de la frase, solo la pensaba, jamás la decía) …un hombre que me nalguee seguido y que ocasionalmente me castigue.

En mi caso, no hay duda de que me gusta flirtear con la idea del spanking disciplinario. Las razones del porque se da este coqueteo son las que no logro comprender por completo.

No se cual será la postura de ningún otro spanko, (ya sea spankee o spanker) frente a este tema, así que haciendo uso y “abuso” de este blog, aprovecho a preguntarle a todos ¿Qué crees tu?

Saludos y Besos

Srta. Quince

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El Cane o la Vara

dosculitos.JPGVeamos si Don Diez me hace repetir una y otra vez que no tengo nada en contra del Cane (usado en otros :p )como él tuvo que repetir... innecesariamente jaaa!... que no tenía nada en contra de lo que no fuera el fuete o la fusta :p

El Cane según entiendo, viene directamente del sistema educativo escolar en Gran Bretaña. Siendo cualquiera de mi Escuelas incapaces de tocar a un alumno (antes había otro tipo de castigos) pues tenía cero referencias sobre la Vara. Conocí la existencia del Cane o la Vara a través de Internet, y mientras más lo fui conociendo, más me fui alejando de él :[

¿Qué me gusta del juego de las nalgadas?
-Ser tratada como una niña, amenazada, regañada, en fin.
-Ser “obligada” a ponerme sobre las rodillas
-Estar sobre las rodillas (uyyyyyyyy ¡cómo me gusta eso !!! )
-Estar sujeta por el Spanker
-Sentir su reacción bajo mi vientre
-Resistir y sentirme aun más apretada contra él y su fuerza ejercida sobre mi cintura
-Sentirme protegida, querida y respetada.
-El dolor, de moderado a fuerte en las nalgas. (¡una nalgada que no me duele… no sirve! Jaaa)
-Los dos redondeles coloraditos que veo en un espejo, cuando me asomo con el cuello torcido, al terminar.
-Y para concluir, sentirme dominada por él e indefensa y en sus manos totalmente.

Para los que conocen el juego y el ritual de la Vara, se habrán dado cuenta a estas alturas del partido, de que no tiene ninguna coincidencia con el juego que me gusta jugar.

-La Vara requiere de total sumisión por parte de la spankee... para permanecer ahí quietita y recibiendo... sin salir corriendo!! Jaaaa
-La Vara requiere de una, para mi, inmensa distancia entre Spanker y spankee. En realidad no es tan inmensa, es sólo que a mí, debido a la fascinación que siento por el contacto físico, me lo parece.
-El tipo de dolor que provoca el cane me parece… mmm… errrrr… mmmmm… puesssss… mmmmm… pues bien feito!... es el tipo de dolor que mi culete no agradece, por decirlo así jaaa!
-La estética de las marcas que deja una vara, no miusta.

Bondades de la Vara (vistas desde mi miopía con respecto al implemento)

-Satisface totalmente las expectativas de un Spanker con inclinación a la Dominación
-Satisface totalemente a una spankee con carácter sumiso y que prioriza el dolor.
-La posición ideal ofrece al Spanker una visión deliciosa del trasero y acompañantes, de su spankee.
-Dependiendo del trabajo del Spanker, tanto Spanker como spankee se delitarán ante las inflamaditas y ordenaditas líneas rojas dibujadas en aquel blanco culito de hacía unos minutos.
-Más las que mi miopía me impida apreciar.

Pero digamos que una es muy permisiva jaa!... entonces… una zurra dada con un cane, pero estando sobre sus rodillas de él, mm mm... vale pues !!... ya le haré sobar mis rayitas... hasta que desaparezcan!!! jaaaaa!

Besos
niña dos

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Diferentes sensaciones.

Copia de s.jpgSon muchas las sensaciones, las emociones que se pueden sentir y compartir en una relación de spanking. Creo que cada uno puede sentir cosas diferentes, pero creo que gran cantidad de nuestras sensaciones son compartidas por todos.

Para mí de todo el spanking lo que me más me excita, lo que más me gusta, es la tipica relación de una chica mas joven o que lo represente y de un spanker mas maduro, osea yo jeje. Esa relación llena de ternura y cariño en la que el spanker ejerce un rol protector y corrector de una chica dulce y picara, muchas veces irreflexiva o alocada ¡cosas de la edad diría mi abuela ¡ Relación en la que las azotainas son parte de la educación de la chica, y ella las disfruta y teme al mismo tiempo , sin terror claro está, con un temor similar al infantil, ya que la tunda no deja de ser para ella una calentura del culete de caracter temporal tras la cual hay siempre un dulce y ansiado consuelo.Naturalmente le pica de lo lindo el culo que para eso es un castigo. En nuestra afición muchas veces se provoca la situación es decir se juega directamente sin buscar un motivo real o sin buscar un pretexto, pero creo que es más excitante para mí imaginar que las tundas sean por motivos llamémosles “reales”. Sin bien es cierto, que en momentos realmente duros de nuestras vidas ,las fantasías que están ligadas directamente a nuestra sexualidad están lógicamente bajo mínimos.Nadie daría un spanking por descubrir un engaño que le doliese o una deslealtad por ejemplo.

De todas las posturas la otk es mi preferida y la mano el principal instrumento o mejor dicho el mejor “no instrumento”. El notar la piel de las suves nalgas y su calor es una forma íntima de contacto y un intercambio muy personal y sensual. El palpar las pompas antes de comenzar,después durante los pequeños descansos entre las tandas de palmadas o al final de la azotaina, considero que es algo extraordinariamente agradable. También creo que esta postura, la otk, tiene algo de infantil. Imagino que la spanky siente pudor y vergüenza por estar así colocada, o al menos imagina que la tiene, como si fuese aún una niña en las rodillas de la persona a la que respeta, quiere y en la que confía. Siente que aún siendo una mujer, su comportamiento le hace merecedora de ser tratada en ocasiones como la pequeña traviesa que lleva dentro.

Ver un culito bien rojo, sin mayores daños, unas pompas calientes que frotarse, los pucheritos y la carita de necesitar mimos es el mejor postre y un estímulo para abrazarle y amarle. A buen seguro que para entonces ya sabe que se lo mereció , ¿o no peques?.

Y tras esta disertación tan poco original y por al que me sale humillo de la cabeza del esfuerzo, ja!, se despide hasta otra el

Sr Siete en su superpatinete

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Érase una vez una niña que soñaba ser azotada

Anonima.jpgEmprendo mi primer texto para este blog, corriendo del riesgo de sonar autoreferente, hoy les voy a hablar de mí.

La verdad, ni si quiera recuerdo la primera vez que se me paso por la mente una escena de nalgadas, es que era tan pequeña que no le di importancia, no veía nada malo en ello y, seguramente por la edad, tampoco veía nada sexual. Así que pasaba horas ensoñando y armando complicadas tramas imaginarias que me hicieran merecedora de una azotaina. Entonces aprecia aquel hombre grande y fuerte, que cansado de mis caprichos, me ponía sobre sus rodillas y me nalgueaba hasta el cansancio.

Al correr del tiempo, me fui dando cuenta que estas imágenes en mi cabeza no eran comunes (menos aun aceptadas) y me fui cerrando como una ostra. Bloqueando cada idea relativa al tema. Solo la adolescencia con su explosión hormonal fue capaz de devolverme estas imágenes, pero esta vez, cada vez que aparecían, un calor interno me recorría entera, exacerbando deseos y obligándome a aceptar que esto era algo 100% sexual. Ahí nacieron los conflictos internos, me sentía traicionando por entero al movimiento feminista, pensaba que no era normal y que algo andaba mal conmigo. Pasó a ser mi lado “oscuro”, oculto, algo de que avergonzarse, incontable e irrealizable, algo que tenia que olvidar y superar.

A los 18, en manos de un novio de 30, estos deseos se hicieron agobiantes y ya que él en más de una ocasión me había dado algunas (y a veces mucho más que algunas) palmaditas, apelando a la diferencia de edad y diciendo que a mi me faltaba ser “domada” y que él se haría cargo de eso, decidí contarle mis gustos, asumiendo que él sentiría de forma similar. Mala decisión, los vainillas lo toman mucho mejor de lo que uno espera, pero un spanker trancado y reprimido (al menos así lo veo ahora), no es el mejor confesor, si no es capaz de manejar el hecho de que a él le agrada castigar, mucho menos fue capaz de manejar el hecho de que a mi me gusta ser castigada. Ahí terminaron las palmaditas y cualquier otro tipo de juego similar. Me sentí como una pervertida, y él fomentó mucho esa sensación de que algo no estaba bien conmigo.

Con 9 años de distancia, miro hacia atrás y me doy cuenta de que algo no andaba bien… CON ÉL. Pero en ese minuto me sentía morir, fue tan lapidaria su reacción que me propuse jamás volver a hablarlo con nadie. Y eso hice, incluso después de terminar la relación.

Pero vamos, tengo sangre caliente en las venas y el reprimir los deseos no hace más que acrecentarlos. Poco a poco empecé a conciliarme con mi lado “oscuro”, empecé a perdonarme estos “extraños” deseos, y aunque no tenia ni la más mínima intención realizarlos, ya no les temía, me agradaban, los usaba a modo de afrodisíaco y los dejaba “pastar” en mi mente.

Ahí aprecio Internet en mi vida, BENDITA INTERNET!!!!!!!, había todo un mundo de gente como yo, comunidades, páginas, grupos. El único problema era el TERROR que me daba incorporarme a ellos. Paranoica de que nadie pudiera identificarme, me demoré un mes en atreverme a inscribir en grupo. Obviamente, una vez inscrita me mantuve oculta, cual voyeur seguía paso a paso todo lo que se hablaba, atenta de no perderme ni una coma, pero siempre oculta entre el gran número de personas. Ni si quiera a esta gente, esta gente que compartía mis gustos, esta gente que vibraba con lo mismo que yo, ni a ellos era capaz de confesarles mis deseos. Pensar en sacar la voz, me hacia descubrir una timidez que no creí que fuera posible superar. Lo primero que me relajó, fue el ver que había gente de mi país posteando en el grupo, yo, había dejado de sentirme sola en el mundo, pero me seguía sintiendo sola en mi patria “¿acá? IMPOSIBLE, acá nadie está esto”

Me encontré con gente maravillosa y, eso de estar oculta, empezó a ser un gran problema que ponía una barrera entre ellos y yo. Admiraba a los “valientes” que sacaban la voz por todos los que no lo hacíamos. Supuso un gran esfuerzo de mi parte dejar caer la muralla que había construido, poco a poco lo hice. Hasta hoy, y creo que por siempre, agradezco a quienes me ayudaron a dar la cara. No hay nada más liberador que darse permiso para sentir, soñar y vivir tus fantasías, nada más consolador que descubrir que no estás sola. Y nada más gratificante que disfrutar de tu sexualidad sin cuestionamientos, sin miedos ni vergüenzas.

Aceptarse a uno mismo, a veces cuesta tanto, que no nos damos cuenta de que el resto siempre lo ha hecho.

La primera vez que accedí a la invitación de alguien a “jugar”, el deseo y el miedo eran tan grandes, que no podía pensar en nada más. No sabía como me había dejado “convencer”. Luego de un par (bueno, bueno, mas de un par) de copas de vino, pensé que me iba a calmar un poco, pero ni el mareo del alcohol me alejaba de esa mezcla extraña de excitación, miedo, vergüenza y expectación. Cuando el primer golpe cayo sobre mi, lo único que pensé fue “en que me metí, esto solo duele”. Pero a ese le siguieron muchos y, cada uno de ellos, fue despertando partes de mí, despertando mi piel, despertando mi alma. El dolor se transformó en deseos, el calor en excitación, una excitación distinta, que hacia vibrar cada fibra de mi ser. Descubrí en un segundo el significado de la palabra entrega, de la palabra abandono. Y eso hice, me entregué, me abandoné por entero, dejé fluir libres mis fantasías y deseos tanto tiempo reprimidos. Y sentí, sentí de verdad, por primera vez en la vida.

Quince

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A ver qué sale

maestra2.jpgMe lanzo otra vez a escribir sin tener ningún tema claro en mente, más que el de hablar de las nalgadas, que es lo que nos gusta a todos los que andamos por aquí. La vez anterior, escribí sobre esa época infantil en que mi afición por el spanking era clandestina y secreta, cuando ni yo sabía que tenía un trasfondo erótico, mismo que descubrí antes de descubrir el sexo. Y fue muy extraño. La verdad es que la primera vez que noté que pensar, escribir, dibujar, fantasear con nalgadas me humedecía, ¡me espanté! Y tanto me asusté que dejé de pensar en el delicioso tema. Traté de evadirlo, de huir de mis propias fantasías, justo como las niñas decentes de antaño, huían de sus más íntimos deseos y apetencias. Fue inútil, por supuesto, no se puede huir de los propios deseos. Así es que mejor me relajé y volví a las andadas. Volví a imaginar que el maestro me nalgueaba, y aún peor, empecé a imaginar que LA maestrA me nalgueaba. Esta nueva fantasía me espantó todavía más, pero, como decimos en mi país, yo ya estaba curada de espantos, así es que relajadita, me dejé llevar por mis fantasías -que yo misma tachaba de lesbiánicas, cuando mis adolescentes años no sabían de tolerancia, respeto y aperutra de criterios-. Y no era que me llamaran la atención las mujeres, pero sí me llamaba la atención la nueva experiencia fantástica de ser castigada por una mujer, ya que durante todos mis sueños infantiles habían sido sólo hombres los que me colocaban sobre sus rodillas. Varios años después, siendo toda una respetable madre de familia (¡jaaaa!), el tema de ser azotada por una mujer todavía no sale de mis fantasías. Se me sigue antojando y por supuesto, sé que es casi imposible ver realizada la fantasía, pero tampoco me inquieta. Me basta con imaginarlo para excitarme. Y es que la imaginación es el mejor don que tenemos. Te lleva a donde quieras, te hace acompañar por quien quieras, te coloca en los escenarios y las situaciones que quieras... en fin, bien dicen que es el organo sexual más poderoso.
Con todo, los hombres spankers siguen siendo mis protagonistas favoritos, pero las spankers tienen en mi fantasía un sitio especial, quizá el sabor delicioso de lo prohibido, lo extraño y lo imposible. Además que tengo la idea de que una mujer estricta puede ser mucho más severa que un hombre... a ellos unos lindos ojitos de niña inocente podrían ablandarlos ;)
Uno

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El niño que vive en mí

Copia de 08.jpg"A veces pienso que mis pies andan por un camino que seguiré siempre, y que poco a poco el centro de gravedad de mi ser se irá desplazando del mundo del día -del reino de las potencias universales organizadoras y reguladoras- al mundo de la imaginación. En este instante siento, como cuando a la edad de diecisiete años iba a ir a un baile por la noche, que el día es un espacio de tiempo sin significado, y que sólo a la llegada del oscurecer, al encenderse el primer astro y el primer cirio, volverán a ser las cosas lo que realmente son, y entonces saldrán a mi encuentro."

Isak Dinesen



Con esta bellísima frase de la escritora, que conoceréis por Memorias de Africa , Karen Blixer, de pseudónimo Isak Dinesen, he querido comenzar mi pequeña primera contribución a esta bitácora spankera.



Yo sigo siendo ese niño que imaginaba escenas, siempre tiernas y entrañables, de azotainas.Que cuando en una película o un cómic veía como a una traviesilla niña o mujer o a un traviesillo le daban sus nalgadas (bella palabra de tierras americanas), tumbados sobre las rodillas de un siempre justo/a spanker, sentía una extraña sensación muy sensual, alejada siempre de cualquier sensación violenta. Como a nuestra coleguilla spanke, más tarde y con la llegada de la pubertad y de la adolescencia estas sensaciones se ligaron definitivamente a mi sexualidad. Y todo esto, que con matices propios de cada cual creo que nos pasó a casi todos, es lo que nos une y es nuestro gran secreto, no siempre entendido por los demás. De ahí la magia de poder a través de este medio cibernético comunicarnos y compartir algo que sino difícilmente saldría a la luz. Algo que para nosotros es lo más alejado de la violencia y que entra a formar parte de un universo lleno de ternura, de tantas y tantas sensaciones en las que siempre prima el respeto y el cariño por la amiga o amigo que juega con nosotros.



Curioso mundo este del spanking, que como va ligado a sentimientos en muchas ocasiones nacidos en la infancia y muy sentidos a lo largo de todas nuestras diferentes etapas, quizá nos hace poder disfrutar o sonreír tiernamente tanto de un dibujo de una mamá o un papa dando unas nalgadas otk a una adolescente, sin que por eso sintamos deseo de realizarlo como forma de vida real, como que sintamos verdadero deseo cuando vemos una fotografía de una traviesa como vosotras que tiene el traserillo bien coloradote por haberse portado como una malcriada. Complejos y maravillosos sentimientos, sin duda.



Muchos de los aficionados de nuestra generación hemos hecho una verdadera travesía del desierto. Antes de Internet no había o era muy escasa la posibilidad de conocer gente que compartiese nuestro secreto más íntimo. Atrás quedan años de correspondencia epistolar con una anónima amiga de Barcelona que me contaba sus supuestamente reales historias, y que nunca quiso darse a conocer, o mis solicitudes por correo a un Sex-Shop barcelonés, de las revistas inglesas Februs y Janus, todo ello recibido en un anónimo apartado de correos.



Sin embargo yo nunca me sentí mal por mis gustos. Siempre supe que iban ligados a sensaciones tiernas y positivas, a sensaciones entrañables y cariñosas (que pesado con estas palabras), y me sentía seguro sabiendo que eran fantasías sanas y naturales que me proporcionaban placer y muy buenos ratos de lectura y visión de grandes dibujos y fotografias, compartidos, ejemmm eso si, la mayoría de las veces solo con mi manito.



Mi universo spankero ya lo conocéis por mis dibujos y relatillos. Anhelo el jugar con una amiga o varias ja! que sean algo malcriadas. Ponerlas en mi regazo , darles una regañina , bajarles las braguitas,, y todos esos rituales que nos hacen disfrutar y vivir ese momento mágico. Pero tampoco me obsesiono ya. Quizá sea este el peligro de nuestra afición, me gusta llamarla así, el que pueda crearte ansiedad y vivas solo para ella enganchado todo el día al PC. Si bien esto creo que es algo que varía según la personalidad del spankero. Todo es bueno siempre que no cree adicción. No es el caso de nuestra pandilla, por suerte. Tenemos nuestras vidas, profesiones y obligaciones y vivimos esto sanamente. Lo MARAVILLOSO es poder compartirlo.

En mi caso, y creo que en el de muchos, este gusto se une a otros quizá todos relacionados con el culito y el pudor. Los supositorios, la toma rectal de temperatura, enemitas quizá (esto nunca lo practiqué pero me atrae la postura al ponerlo), el sexo anal con mujeres lindas. Como ya sabéis los que me conocéis y siempre os machaco con ello, todo lo imagino en un ambiente hogareño o domestico. Quizá con variantes como es el ambiente escolar o médico, pero nunca ligado a un ambiente que yo considero sado y que para mí, y no deseo la verdad polemizar sobre ello, no tiene en absoluto nada que ver con el spanking, al menos con el mío.

Una cosa si que creo firmemente, y es que para disfrutar esto plenamente la otra parte debe tener a su vez los gustos similares, sino , sin complicidad , sin vivir juntos estas sensaciones , no se puede a la larga compartirlo. Si alguien se lo deja hacer por solo agradar y por cariño al spanker o spanke, nada es igual. Y además creo que se es spanker y/o spanke desde siempre, desde niño, y que nadie se puede aficionar a esto voluntariamente por mucho empeño que ponga y solo por agradar a otra persona. Esa es la realidad, o eso creo yo.



Como todos siempre sentí la curiosidad por saber como se nos originaban estos gustos y de esta forma habitualmente tan precóz. Leí sobre ello lo que pude conseguir y siempre es interesante hacerlo. Pero como creo que nos pasa a la mayoría, ya no es algo que me preocupe en demasía. Como decía el sabio abuelito (si, si, ese de la casita en el campo que te da azotainas en su regazo si te comportas mal y si te empachas te pone el enemita de hierbas de su jardín, je je ¡que viejillo más pícaro y encantador!), “si estás en el baile, baila”



Disfrutar amigos, dar amor y afecto al prójimo, hagamos este mundo más feliz y mmmm a las traviesas/os que se lo merezcan, por su bien, ponerles el culo bien rojillo.



Pues nada, ya escribí algo, a uno le gustaría poder haber expresado muchos más sentimientos, pero esperaremos a que baje la inspiración en otro momento.



Salud y amor a todos



Sr. Siete

Dualidad vainilla-spanko

date-couples.jpgEs probable (es más que probable, de hecho) que muchos spankers y spankees terminen compartiendo su día a día con una pareja vainilla. ¿Por qué? Pues porque no hay tantos spankófilos en nuestra vida cotidiana de los que echar mano y, porque, desgraciadamente, el amor y el deseo no siempre van de la mano. Existen parejas spanko, por supuesto, y no seré yo quien lo niegue, pero no son lo más habitual...

¿Qué pasa con todas esas parejas entonces? Suelen ser parejas (hablo de “soler” como sinónimo de... de “que hay de todo, como en botica”) con una relación de pareja (valga la redundancia) normal, ni mejor ni peor. Son parejas que disfrutan del sexo en común y que, por supuesto, comparten alegrías, sinsabores y éxitos como siempre se ha hecho entre pares de dos. Centrémonos en la frase “Disfrutan del sexo en común”... ¿Es cierta? ¿Cuando un spankófilo ha probado el spank... puede disfrutar del sexo convencional sin azotes previos? ¿Disfrutar de verdad? Tengamos en cuenta que, en el mundo en que vivimos, el sexo es cada vez una parte más importante (por no decir tristemente fundamental) del amor. ¿Dónde nos deja eso? Existen parejas (y muchos las conocemos) en las que uno de los dos ni siquiera sabe por dónde “resopla” el otro. Parejas que viven engañadas (al menos uno de ellos, repito) porque no saben que existe algo más allá que hace que se le vuelvan los ojos a quien duerme cada día a su lado en la cama. Parejas en las que uno de los dos es, casi irremisiblemente, una persona sexualmente frustrada, castrada, no del todo completa. También existen otras parejas en las que, subrepticiamente, el que tiene gustos fuera de lo vainilla busca y completa fuera lo que tiene en casa. Básicamente se parecen al primer tipo, pero en este segundo caso, la decisión que lleva a esa búsqueda suele ser fruto de largas meditaciones e, imagino, de necesidades insatisfechas que surgen de forma perentoria, y no se queda en frustración. Aquí es otra persona la... ¿engañada? Aún hay otro tipo de parejas; aquéllas en las que ambos saben lo que le gusta al otro, aunque no compartan sus gustos, y son capaces, en momentos de máximo amor, de practicar con ellos estas experiencias aun sin disfrutarlas, tan sólo para solaz de su ser amado... De hecho... ¡existe incluso un cuarto tipo de parejas!, quizás el más caro de ver; las que gozan de un diálogo abierto y una mente progresista (avanzada, extraña, incongruente, enferma... cada uno que aplique el calificativo que mejor le convenza) que, sabiendo lo que su “otra mitad” disfruta y a veces anhela, permiten que ésta tenga encuentros más o menos esporádicos que le permitan volver a casa con las pilas “recargadas” y su corazón al rojo.

Me gustaría recabar opiniones al respecto. ¿Qué debería anhelar? ¿Cuál es el tipo de pareja, aparte de la ideal-spanko, más satisfactorio? ¿Con cuál le haríais menos daño a vuestras parejas, a esas personas que están a vuestro lado porque comparten con vosotros el regalo absoluto, llamado amor? ¿El amor lo puede todo? ¿También la falta de azotes?

Con singular alegría...

various827.jpgPues por fin estoy aquí... no fue tan difícil, así es que empezaré a escrbir con singular alegría de mis más bajas pasiones (jaaaaa!) Cuando nos leemos entre amigos es sorprendente encontrar la cantidad de similitudes, aderezadas deliciosamente con diferencias y especificidades de cada quien. Los he leído a todos y no sé si tenga algo novedoso que agregar, pero creo que siempre es sabroso recordar aquellos años en que mi afición por las nalgadas aún estaba prudente y minuciosamente oculta con el silencio. La clandestinidad le daba un sabor diferente, se me ocurre que es como cuando te fumas un cigarro a escondidas de las maestras, oculta en el baño de la escuela; por alguna extraña razón ese cigarro sabe mucho mejor que ningún otro. Es cierto que en esa época la afición era tan sólo fantasía inalcanzable y por lo tanto podía resultar frustrante, pero también es cierto que soñar despierta resultaba doblemente excitante. Mi afición comenzó siendo una niña, aún no era consciente de su trasfondo erótico, pero igual me deleitaba fantaseando: inventaba personajes o me los robaba de los libros y de las películas, para transformarlos en spankers (yo siempre era la spankee, aunque en ese tiempo ni siquiera conocía el término). Mis maestros de la escuela también hacían un buen spanker en mis fantasías, un tío especialmente gruñón me encantaba para desempeñar el papel, mis padres, eso sí, estaban fuera del juego, los veía demasiado reales y entrañables para involucrarlos, aunque he de confesar que siempre los estaba "toreando" a ver si se animaban a darme una buena tunda... razones siempre había. En ese tiempo, además de soñar, me gustaba escribir y hasta dibujar mis sueños en relato e historietas. Incluso, llevaba un diario de mi "vida paralela", es decir, un diario de la niña que no era pero con la que soñaba. Mis fantasías se extendieron a lo largo de muchos años, hasta que, en la adolescencia comenzaron a tener toquecillos eróticos y, después, abiertamente sexuales. Sin embargo, y aun con lo delicioso que resultaba, el asunto me avergonzaba, me hacía sentir como si fuera un ser extraño digno de psicoanálisis, y por ello seguía manteniéndolo en secreto. Fue difícil sacarlo del clóset, mucho más difícil hablarlo con mi pareja... pero eso es tema de otra participación y la dejo para otro día.
Saludos a todos.
Yo, la número uno (modesta, la niña ¿no?)

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spanking casual

Spk casual.jpgSiento la demora en participar en el tablon. De veras no he tenido tiempo para respirar.
Bueno, tengo los ojitos al 10% de uso, pero tratare de hablar de un fenomeno muy comun: los azotes casuales.

No recordais la imagen en el mundo deportivo, especialmente en el futbol cuando dos jugadores se dan un cachete? son azotes casuales, sin carga, asi... como el que no quiere la cosa...

Entre amigas es muy tipico este comportamiento tambien. Estan hablando tranquilamente, y cuando se despiden una le da un azote suave a la otra. Tambien se da el caso cuando una chica quiere meter prisa a otra. O para llamar su atencion o saludarla, llegar por detras y darle un cachete, para que ésta se de la vuelta y asi entablar la conversacion. Son muchas las maneras en que sucede esto. Yo tenia incluso una jefa, que permanentemente me daba azotes en el culo cada vez que pasaba a mis espaldas, y esto era muy a menudo. Me pregunto si todos estos azotes casuales, no lo son tanto en su naturaleza, y si guardan algo de instinto spankero reprimido que salta a la primera oportunidad posible. Y que oportunidad posee menos carga simbolica o sexual? Cuando dos amigas estan hablando...

besos y azotes, jovenzuelos y jovenzuelas

Fdo: Neun

Una nueva forma de relacionarse

Historieta.JPGEl ciber, manera -pareciera hasta ahora imprescindible- de conocer personas afines en cuanto a nuestro gusto por las nalgadas y los azotes- está ocasionando un modo diferente de relacionarnos con nuestros congéneres.
¿Cuándo habíamos hablado antes a la primera de cambios, con un prácticamente desconocido, de nuestros gustos sexuales más subterráneos? Y yo me atrevería a aventurar que, en muchas ocasiones, ¿cuándo nos habíamos puesto a hablar punto, con quien sea, de nuestros gustos sexuales más íntimos? (incluyo a la pareja). Porque con estas “almas gemelas” no sólo hablamos ciber y en real de que nos guste dar o recibir nalgadas, hablamos de paso de si nos gusta hacerlo de cabeza, en el elevador, analmente, de si nos tragamos o no el semen, y de un montón más de gustos y disgusto que, incluso, va uno descubriendo al hablarlos con otros, enriqueciendo así nuestro inventario de recursos sexuales, que, de otra forma, muy posiblemente no habríamos obtenido nunca.
¿Cuántas veces tuvimos aproximaciones sexuales con simplemente amigos? Los amigos eran eso, amigos, ¡asexuados casi!, pero ahora, sí estamos dispuestos de pronto a dejarle ver y tocar nuestras nalgas a un amigo, y si el apuro nos gana, muy posiblemente acabemos cogiendo con él, y seguiremos siendo buenos amigos. Meterse en la cama sin embargo con una migo vainilla, generalmente trae cola.
En muchas ocasiones ¿cuántas veces nos hemos relacionado de una forma más íntima con un hombre o una mujer casados, y además sin poner en riesgo ni su relación ni tu salud emocional, ni la amistad? y todo sea por el gustazo de compartir tamaña pasión?
Se han preguntado si, este/a compañero/a con quien juegan tan rico, ¿les habría llamado la atención como para intimar sexualmente, de haberlo/a visto así de primera mano en un fiesta, en un bar o en el supermercado?
El conocimiento de una persona a través de sus palabras únicamente (ciber), nos permite más rápidamente valorarla y dimensionarla de forma diferente a que si la tuviéramos frente a frente.
En fin, que parece que el ciber mete velocidad turbo al conocimiento de algunas personas, y al surgimiento del cariño que, en la vida real, nos habría tomado el triple de tiempo, en parte también porque, ¿cuántas veces vemos a nuestra gente en la vida real? ¿No pasa que coincidimos muchas más veces, ciber, con esta nueva casta de amigos?
Bueno, hasta aquí llego, muchas ideas se me quedaron en el tintero pero, no quiero eternizarme, y también la verdad es que soy un desorden, ¡y ya ni me acuerdo qué más quería decir!! jaaaaaa!!

Un beso

Number Two… ó 2… para los que no hablan inglés :p

Compartiendo aficiones en la Web

el servicio.jpgUna mayoría aplastante de spankers (azotadores/as) y spankees (azotados/as) descubren que no están solos cuando entran en Internet. Hay muchas personas que piensan (en el peor de los casos) que sufren de algún tipo de problema mental incomprensible, intratable y, por supuesto, inexplicable en voz alta, una parafilia no apta para todos los públicos. También hay muchos que piensan (en el mejor de los casos) que su sexualidad es variada y excitante, pero que, lamentablemente, incluye preferencias que no se pueden compartir con... “cualquiera”. Son muy pocos los que encuentran a alguien que comparta su “afición” de una forma natural, o sea, en la calle, en la interacción directa con otras personas, en la vida cotidiana. Pero todos ellos, un día, han entrado en Internet, han tecleado una palabra en un buscador, y han descubierto todo un mundo de personas afines. Y, en ese momento, la vida cambia, las amistades se amplían, las mordazas se caen, y todo parece más fácil y más accesible.



Comienza entonces el proceso, el momento de intimar. Se supera el momento del “corte” y se hacen registros de nuevos usuarios en grupos de spanking (azotainas), los cuales se frecuentan más y más a menudo; las páginas de fotos, vídeos y relatos se descubren; y cada vez se es más consciente de la multitud de seres que viven ahí fuera y disfrutan con lo mismo que uno. Se empiezan a caer muros que dificultan la expresión, se establecen primeros vínculos y se desvelan secretos largamente ocultos con la mayor naturalidad. A partir de este punto los resultados y opciones son amplios y variados; desde personas que sólo desean tener contacto escrito y compartir una afición, que tienen una pareja real que comparte (o no) sus gustos, y que usan Internet como forma de unión en esa faceta personal, hasta parejas que se fortalecen con los contactos cibernáuticos y terminan siendo pareja en todos los demás aspectos de la vida, pasando por... personas que juguetean a través de una Web Cam, azotándose, desnudándose o excitándose ante otros... personas que deciden ir más allá y conocerse más íntimamente, en persona... y mil opciones más. En definitiva: Individuos liberados y liberales que disfrutan de su sexualidad de una forma adulta y consensuada, aceptando las oportunidades que se les ofrecen. Personas libres y con un alto concepto de sí mismas y de sus necesidades o preferencias.



¿Se puede mejorar esta situación? ¿Es la Web un obstáculo para vivir la vida real? ¿Hay una opción más “fiable” que las demás? ¿Qué otras formas de contacto son posibles? ¿A qué renunciamos al relacionarnos a través de este medio?

Firmado Ocho

¡A mi edad y con el culo al aire!

blog.jpgNunca me había visto así, ni durante mi infancia, y ahora a los asdhqwtaitantos no sólo con el culo al aire, sino con él como un tomate.
En esta foto ya había pasado por las rodillas del spanker que se había empleado, a fondo y a mano, en recordarme las normas de circulación, sólo fue el principio de una larga tarde.
Conclusiones:
1.- Si corres con el coche, que no te vea un spanker
2.- Los dedos se quedan señalados en el culo cuando te azotan a mano
3.- La vara duele
4.- Si vas a Calatayud pregunta por la Dolores
5.- Menos mal que hay spankers que consuelan al acabar

Saludos a todos los presentes, lectores y participantes
Tane

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Es realmente difícil escribir un spanko-blog?

sweety---2.jpgLa pregunta es si es difícil escribir un blog. Realmente es un lenguaje íntimo que se presta enormemente a nuestro tema predilecto que es el de los azotes eróticos.

Mi idea es que existen muchos más spankos de lo que creemos. Hoy comencé a hablar con una chica de temas de este tipo y vi un gran interés en la forma en que seguía la conversación. Por motivos de trabajo he de hacer un corto viaje con ella, creo que sabré más. Opinais que es difícil abordar este tema con alguien con quien no se ha roto el hielo que representa una simple relación de conocimiento o incluso de amistad?

Pero volvamos a lo nuestro ¿es difícil escribir un blog sobre spanking? ¿qué interés puede tener? ¿Un blog o varios conectados?

Personalmente creo que sería muy positivo ir difundiendo blogs entrelazados con experiencias personales y comentarios a la vez unidos a grupos y webs en castellano sobre el tema.

Firmado Diez

Hay 6 comentario/s de este artículo.
Tane:
En mi caso lo considero casi imposible, no sería capaz de sacar este tema de conversación e incluso, no creo que fuese capaz de seguirlo si lo sacase mi interlocutor. Tampoco se me ha dado nunca el caso. Mucha gente habla de sexo, los más atrevidos cuentan alguna batalla pero pocos son los que profundizan en fantasías o "perversiones". De todas formas, no sé qué cara pondría si algún conocido me hiciese comentario relacionado.
2005.03.02 19:45 email: tane89 (arroba) yahoo.es

10:
bueno yo he tenido la suerte de estar rodeada de personas bastante liberales, se me han dado casos como de ir con un conocido a comprar una fusta, he dicho conocido, no amigo, pq hemos empezado a hablar del tema... y justo tenia que hacerlo, asi q fuimos ambos. Con mis amigos ocurre igual, nuestros gustos sexuales son bastante explicitos, si bien no saben exactamente que soy spankofila o que tipo de rol me gusta... si saben que soy antivainilleo en la cama.

besos
2005.03.03 00:12

9:
Parece que esto se anima y los comentarios son interesantes...
2005.03.03 00:57

4:
Una amiga se entero de mis gustos, por casualidad, ya que estaba frente a mi pc y leyo uno de mis emails, al principio lo tomo como algo muy natural, ella es una persona muy liberada, pero con el correr del tiempo, me di cuenta que no es tan asi, ya que no entiende muy bien de que se trata ni de que pueda gustarme, asi que he tratado de no volver a tocar el tema con ella y le resto importancia si lo menciona.
Es un tema que nunca mas me atreveria a mencionar a mis conocidos.
2005.03.03 03:39 email: amigospankoyahoo.es

2:
Qué cosa es un bloooooooog!! buaaaaa!
y sobre lo que han comentado otros, pues mi experiencia fue en un principio buena al hablar de mi gusto con amigos vainilla, sin embargo, después no lo fue tanto ya, porque a unos les dio por bromearme con eso en frente de todo el mundo, y a la otra se le escapó de la manera más estúpida frente a otro muy buen amigo que no tenía ni idea de ello y el cual comentó: ah sí?, eso no lo sabía!, y yo, con la cara colorada de bochorno y el hígado inflamado de enojo infinito queriendo asesinar a mi amiga!!
Así que, ahora me voy con mucho tiento al hablar de ello y sigo con la penilla de no poder explicar los intrínsecus del juego y sólo llego hasta el: Me gusta que me den nalgadas y pongo una digna poker face. Ja!
un beso
2005.03.03 04:43

8:
Este tema es muy difícil de abordar, pero siempre depende del interlocutor. La persona que me introdujo a mí en este mundo me conoció en un ciber y comenzó, de la forma más natural del mundo (pero poquito a poco, claro) a contarme cosas y a enseñarme webs, chats, etc., sobre el tema. Él dice que "se me veía en la cara", pero yo no lo noto por más que me miro al espejo... Desde entonces, me he vuelto mucho más liberal de lo que era, y aunque no hablo de spank abiertamente, sí hablo de sexo y de porno sin complejos. En la actualidad mis mejores amigos saben de mis gustos y, aunque no los comparten, los respetan como una característica mía más. Supongo que ya tengo más que muchos, así que no me quejo...
2005.03.03 09:30

¿Hay azotes ingenuos?

128.jpgPuede haber azotes ingenuos, casi con sabor avainillado, light y bajos en cafeína.

Una vez accedí a azotar a una hermosa mujer joven con un pacto de exclusión de sexo... ya que ella quería seguir siendo fiel a su novio. Aquí me viene a la mente la frase del Gran Bill Clinton "oral sex is not sex!". Donde está el límite?

Podemos dar o recibir azotes de baja intensidad sexual. Mi idea es que los azotes en las nalgas siempre están sexualizados, de una forma o de otra. Pero tal vez alguien pueda rebatirlo. De ahí que los educadores que han propiciado la abolición de los azotes a los niños hayan aducido precisamente eso, el carácter siempre sexual de los azotes.

Hace muchos años, en tiempos del inicio de la transcición polítca en España traduje para una revista un artículo muy morboso sobre la Orden de los Flagelantes, unos frailes que azotaban a aquellas feligresas que hubiesen pecado o bien se hacían azotar por ellas, esta orden duró muchos años hasta que a los benos hermanos el Papa, después de un estudio del Santo Oficio (Inquisición) determinó el carácter sexual de esta práctica... lo sorprendente es que esto ocurriese más de tres siglos antes que Sigmund Freud estudiase la carrera de medicina.

La "ingenuidad" de unos azotes es hipocresía, es ingenuidad pura y dura, es un juego que aumenta el morbo?

Firmado Diez

Lo reconozco, me gustan los azotes.

i14.jpgSí señora, sí señor, es cierto, lo reconozco, me gustan los azotes, las nalgadas, el spanking, los chirlos, la fesée... ¿hace falta que diga que deben ser entre adultos y con previo consentimiento? Me gusta darlos en lindos culos femeninos, me gusta verlos como los dan, me gusta hablar de ellos, me relaja pensar en ellos, me gusta soñar con ellos...

Tal vez a ti te pase lo mismo que a mi y que a muchos miles, me atrevería a decir millones de personas que les gusta dar o recibir azotes, los más privilegiados les gustan ambas cosas y les dan nombre de interruptor en inglés o sea "switch", en la realidad o en la imaginación.

Si esto es así o simplemente eres curioso o curiosa y, claro está, mayor de edad de acuerdo a las leyes de tu país, bienvenida o bienvenido a este blog.

Firmado Diez
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