Spanking

Blog para los amantes de las refinadas prácticas de azotes eróticos libremente consentidos entre adultos. Hay más artículos en los archivos. Estamos totalmente en contra de cualquier forma de castigo físico, explotación o maltrato a menores de edad.www.azotesynalgadas.blogspot.com

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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2005.

06/08/2005

Azotes por doquier

Azotes por todas partes.jpgMuchas veces los spankos creemos que pertenecemos a algo así como a una secreta secta satánica, muchos spnakos - tanto spankers como spankees, hombres o mujeres - al ser conscientes de su gusto por las nalgadas eróticas se han sentido especímen único de rara perversidad sin parangón en todo el Planteta.

Gracias a San Internet el spanking se está difundiendo a velocidades aceleradas. En un foro de temas femeninos encontré esta delicia que os dejo en forma de enlace con la ilusión que lo pincheis y participeis en ese foro: Foro sobre azotes en las nalgas (haz click aquí)

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08/08/2005

Slurping

Imagen doble.jpgAutora: Gavi con la ayuda de Renata Migueles
Editor: Señor Diez

Hoy quiero hablarles sobre un gustito muy particular que supongo que comparto con alguno que otro spanko y que se trata del Slurp... que le llamo yo (Slurp=onomatopeya de la succión) y que sucede cuando... el Spanker mete entre las pompis de su spankee sus panties... Me parece algo muy sexy... tal vez porque la desnudez completa no me encanta, ni en hombres ni en mujeres,... entonces el Slurp deja las dos nalgas perfectamente accesibles y visibles y nalgueables... dejando cubierto y oprimido el sexo volviéndolo más sensible.

Además siento... porque no lo veo ¡ja!... que las nalgas quedan enmarcadas ¡haciéndolas brillar como un sol! jaa ... y por tanto... para esta gaviota... hacerla sentirse mas sexy.

No dudo que hay a quien le parece incomodo... o antisexy... o inútil... o todo lo anterior... pero bueno ¿para gustos se hicieron los colores no?

Uuuuy... como todos y todas spankies, creo, tenemos una sensibilidad erógena en nuestras nalgas... culo... trasero... pompis y traste (no es broma ¡así le dicen nuestros amigos argentinos, ja!) pues creo que sentimos de forma muy especial la ropa directamente sobre nuestras nalgas... No sucede lo mismo con la ropa interior a la cual esa zona parece estar acostumbrada... pero sí creo que el solo roce de la ropa... pantalón... fondo... falda...sobre la piel desnuda de nuestras nalgas nos hace tan conscientes de ellas... que nos va erotizando bien rico después de que un Slurp sucede en público o en la calle... ¡ja!... así que... efectivamente, Renata,... para cuando llega el momento de la verdad... ya lleva una medio camino andado ¿no?

Sabes, dice Renata, a mi si me gusta eso, vaya me lo han hecho... además cuando estás en público y te lo hacen sientes, como tu dices, tu sexo apretadito y las nalgas rozando con el pantalón o lo que traigas puesto, así hasta que llegas a casa y tu spanker te baja los pantalones y luego, bueno, viene lo bueno. Yo creo que esa es una buena preparación.

Nota del editor: este fue un delicioso diálogo, que se produjo a inicios de 2004, entre Gavi y Renata Migueles en el tablón de mensajes del excelente grupo de yahoo nalgadas_y_azotes yo me he tomado la libertad de darle forma de artículo. Las fotos han sido seleccionadas por Gavi.

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La mirada del Spanker

la mirada del Spanker.JPGAutor: Señor Diez

La mirada del Spanker no es una mirada inocente. Incluso cuando no está de servicio. La mirada del Spanker es una mirada de ave de presa, puede ser más o menos perceptible para los demás, pero se parece más a la mirada de un águila que a la mirada de una gacela.

Seguramente, para los que no son spankers, se tendría que recurrir para su explicación a algo así como la cámara subjetiva utilizada, según tengo entendido, por vez primera en la película expresionista “El gabinete del doctor Caligari” (1919), de Robert Wiene, quien nos muestra lo que el propio protagonista ve. Posteriormente, a partir de la película “La Soga” (1948), el Gran Maestro Alfred Hitchcock utiliza ampliamente este recurso narrativo. Otro recurso narrativo que sería muy útil para describir “desde dentro” la mirada del Spanker sería la voz en off, en ese caso me pido la de Morgan Freeman en la oscarizada película de Clint Eastwood, “Million dollar baby”.

Hace algunos meses me tuve que cambiar mi Nokia 6310i, que era simplemente un buen teléfono tribanda, por un Nokia 6630 que es un buen teléfono pero con una cámara de fotos. Bueno, esta cámara de fotos a veces es mi cámara subjetiva de Spanker, especialmente cuando el buen tiempo aligera de ropa a las chicas. Entonces la voz en off diría “El Spanker observa como esa chica de los pantalones blancos deja alegremente que se le transparenten las bragas, cosa que censura” o “Cuando nuestro personaje ve a esa leona de negro seguramente piensa ¿Sería más una spanker o una spankee? ¿O tal vez una switch?” La visión de esta impresionante mujer de negro vendría a ser la versión de la natural curiosidad del Spanker.

Y en cuanto a la del vestidito blanco, hasta el momento del disimulado disparo, sentada en una maleta esperando probablemente otra maleta en la cinta y casi viéndosele las bragas al levantarse, la voz en off diría algo así como “Nuestro amigo el Spanker ve que esta chica de blanco necesita muy urgentemente ser nalgueada a consciencia ¿dispondrá el aeropuerto de algún cuartito para estos propósitos?”

Al fin y al cabo, yo he hecho aquí una generalización sobre la mirada del Spanker basada en mi propia experiencia y en los testimonios de otros(as) colegas de afición. Tal vez haya spankers muy miopes, distraidos o tan táctiles que ni siquiera miran, por no hablar de algún spanker discapacitado visual (ciego). Sin embargo está claro que el spanker es un depredador de nalgas y como todo depredador su vista anticipa los placeres que obtendrá junto con su "presa".

Bueno, tal vez el Spanker convierte con su penetrante mirada al mundo en un lugar más gentil de lo que en realidad es, probablemente como dicen en las películas cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Con lo que concluyo que la mirada del Spanker es una maravillosa ventana abierta hacia los sueños, esa sutil materia capaz de transformar la realidad en algo más apetecible.

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22/08/2005

Los otros fetiches

fetiche1.JPGAutor: Señor Diez

Los spankos que somos verdaderos niños grandes tenemos varios juegos y varios juguetes. No solo de azotes vive el Hombre. De momento dejo de lado el fetiche medical, sobre el cual me gustaría ver algún artículo en este blog seguido de unos cuantos e inteligentes comentarios.

La palabra fetiche, según recuerdo proviene del portugués y significa algo así como “figura”, en definitiva un objeto al cual se le profesa una adoración de marcado carácter sexual. Del objeto, esa adoración o fijación que dirían los psicoanalistas, pasa a determinadas partes del cuerpo humano. El ejemplo clásico es la fascinación por el calzado, estilizados y negros tacones de aguja, que pasa a la adoración del pie.

Evidentemente la percepción fetichista puede ir más allá, buscar “objetos de adoración más complejos” como la de un amigo mío que le gustan las piernas de las chicas, pero no cualquier pierna es capaz de satisfacer su mirada y de despertar su libido, él busca en la calle, en gimnasios, en discotecas, en playas y en todas partes en donde haya piernas de mujer un par de extremidades casi anoréxicas de delgadas pero de músculos muy marcados. Para mi pobre amigo no existe mujer atractiva sino hay una tibia, un peroné, una rótula y un fémur recubiertos de unos fibrados y estrechos gemelos, de unos femorales tensos pero poco voluminosos y de unos isquiotibiales largos y marcados.

Internet tiene una profusa iconografía de casi todos los fetiches posibles, desde fotografías artísticas de damas vestidas en cuero, látex y otros materiales apropiados, hasta fotos de baja calidad y peor gusto. Sin embargo el mundo del fetichismo parece inagotable y a muchos una parte del cuerpo, una prenda de vestir, una determinada posición, un objeto, nos puede despertar el deseo sexual de una forma instantánea. En algún artículo que he leído, especialmente con abordaje psiquiátrico, se decía que el fetichismo era más bien cosa de hombres, yo, sin otro fundamento que mi propia experiencia y lo que me han contado, discrepo de ese punto de vista ¿cómo se explica sino que una mujer sea capaz de gastarse 645 € en un bolso de Prada?

Uno de mis muchos fetichismos, de los “otros fetichismos” ya que el spanking y todas sus percepciones asociadas son en sí mismas un enorme fetiche, es el de las chicas en cuclillas. Las mujeres en cuclillas, especialmente si llevan una falda estrecha, ejercen sobre mi libido una capacidad magnética de primer orden. El colmo del fetiche es el de la mujer en cuclillas con un uniforme tipo azafata o con un traje de falda (estrecha) y chaqueta, acuclillada buscando algo, muy concentrada ella, en unos cajones bajos o en una zona cercana al suelo. Hay todo un mundo de percepciones que va desde la posición del cuerpo que marca de forma especial caderas, nalgas y piernas; hasta la idea de que la concentración en su actividad haga que en un descuido se puedan ver sus braguitas, inicio de sus medias o su culete (caso de pantalones de tiro bajo); pasando por una cierta actitud de sumisión que una chica tiene cuando está en cuclillas.

En las fotos que provienen de mi Nokia observamos a la izquierda una chica joven deliciosamente acuclillada para atender a su perro y en la foto de la derecha una mujer adulta comprando un pañuelo y enseñándonos la raya de su culete, actitud punible, dicho sea de paso, como quien no quiere la cosa. En el último año una de las mejores percepciones que he tenido es la de una azafata de los trenes de alta velocidad rubia y sexy que, por motivo de su trabajo, se acuclillaba constantemente para deleite de mis ojos.

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24/08/2005

Y LO COMPRÉ YO MISMA

Copia (2) de El cepillo.JPGY lo compré yo misma, lo vi en una tienda, inesperadamente y fue amor a primera vista. Es de madera, tal cual lo veis en la foto, mide 35 centímetros y pesa mmm, pues no sé, unos 200 gramos. Es bastante recio y lleva una leyenda en el dorso, en lugar de spanking pone “Sauna y Massagebürste”, una pena pero no se puede tener todo.

Todo aquel fin de semana me lo pasé deseando que lo utilizara, sabía que no le gustaría demasiado pero siempre nos hacemos concesiones con los implementos, unos le gustan más a él y otros más a mi. Sabía que lo acabaría usando pero no tenía idea de en qué momento.

Por algún extraño milagro, parecía ser un fin de semana tranquilito, el spanker estaba de lo más vainilla así que por variar no caían lluvias de azotes por todas partes.

En nuestro último día juntos, casi sin venir a cuento y de forma completamente inesperada para mi, algo sacudió la paz, tranquilidad y vainilleo del spanker y agarrando el cepillo con ganas, me tumbó sobre sus rodillas y dio comienzo a lo que se acabó convirtiendo en una larga y dolorosa azotaina a cepillo.

Sufrí desde el primer azote, pataleé, rogué y supliqué que parara (no utilicé la palabra de seguridad, entre otras cosas porque no tenemos, podría haber dicho “Constantinopla” y tal vez la sorpresa o la curiosidad le hubiesen hecho parar).
Los azotes estaban siendo fuertes pero espaciados, creo que él mismo se dio cuenta de que tenía un “arma” dolorosa entre manos. Me azotó a conciencia, mis súplicas no consiguieron nada y mis insultos, que también hubo más de uno, tampoco. El castigo siguió y siguió hasta que el spanker se dio por satisfecho consiguiendo que balbucease algún tipo de disculpa o propósito de enmienda.

Para mi sorpresa y a pesar de que ya os digo que acabé con el culo completamente rojo y dolorido, el spanker justiciero consiguió encontrar humedad en lo que debería haber sido un desierto o una lija, es la primera vez que tras el sexo aún conservo el culo rojo y calentito.

Me gustaba el cepillo como implemento pero creo que son mejores otros tipos, más ligeros o cortos aunque éste se corresponda con imagen tradicional.
Las imprudencias se pagan, ya lo dice la Dirección general de Tráfico y el spanker justiciero.

Tane

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29/08/2005

Entradita en carnes

Ilustr entr en carnes.JPGAutor: Señor Diez dedicado a las chicas de “La Lista de Fer” y a Granuja

Todos los lunes millones de mujeres en el mundo se enfrentan a comenzar una nueva dieta. Es probable que esta dieta no funcione, incluso si es la dieta de moda o se la ha proporcionado su mejor amiga. La dura lucha contra un peso y un volumen corporal considerado excesivo es una pelea encarnizada sin treguas, se podría definir como una guerra sin cuartel.

Muchas veces lo que estas mujeres desconocen es contra la naturaleza y poderío del enemigo contra el cual combaten que puede tener aliados implacables como el biotipo (forma estructural del cuerpo), los genes (hay que mirar a la mamá y a la abuela) o simplemente los equilibrios hormonales.

Todo vale en esta lucha desigual, millones de euros gastados en cremas supuestamente reductoras cuyo efecto es nulo, hierbas milagrosas, fármacos implacables con la voracidad y una floreciente industria de gimnasios, bodypumps y pilates. Pero los resultados son pobres y la balanza es tozuda.

He visto casos en que esta guerra ha llevado a la mujer hasta el quirófano para practicarse una liposucción o lipoescultura, procedimientos caros y no exentos de riesgos, que al cabo de algunos meses o un par de años han perdido toda su vigencia.

Una de estas noches de verano alquilé un deuvedé con el sugerente título de “Spanglish”, la película resultó un pastel, pero actuaba Paz Vega (actriz de “Lucía y el sexo”) en el papel de una inmigrante mexicana en EEUU. Pese a que la película es el clásico y previsible producto hollywoodense, en un determinado momento el personaje de Paz Vega se entrega a un pequeño monólogo reflexivo sobre los supuestos kilos de más, las curvas y la negación de todo ello que llega hasta la negación de la sexualidad.

El hecho muy conocido y debatido es que la gordura o la delgadez se basan en unos modelos sociales de tipo estético muy cambiantes. Tan cambiantes que Marilyn Monroe hoy estaría desempleada, al menos en la industria cinematográfica. Con esto no quiero negar el problema patológico de la obesidad mórbida, la obesidad o el sobrepeso que se abate como una plaga sobre las personas más pobres del mundo desarrollado. El IMC (Índice de Masa Corporal) sigue siendo la mejor medida para valorar el peso, incluso hay calculadoras en Internet para detectar cual es nuestro IMC.

Evidentemente una dieta sana de tipo Mediterráneo, con frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescado y lácteos descremados; exclusión del exceso de grasas, alcohol, azúcares, fritos y pan; ejercicio moderado, agua abundante y un buen horario de comidas ayudan no solo a tener una figura más estilizada sino una mejor salud. Pero la obsesión con la delgadez puede llevar a que sea peor el remedio que la enfermedad.

De todas formas, un ligero sobrepeso o un sobrepeso de cierta entidad acarrean, por regla general, para la mujer que lo padece un auténtico drama personal. En nuestra sociedad el sobrepeso, incluso en su versión moderada, puede atacar la autoestima de la persona que lo padezca, dificultarle el acceso al empleo, a la vida social e incluso a la vida de relación amorosa. Una mujer entradita en carnes o si usamos la palabra prohibida en diminutivo, para quitar hierro, “gordita”, es una mujer estigmatizada en nuestra sociedad.

En los últimos años se viene relacionando la epidemia de anorexia que padecen los países desarrollados con la presión social que ejerce el modelo social de estética de la delgadez. Este modelo se multiplica a través de los medios de comunicación de masas y de los líderes de opinión. Ya lo decía la Baronesa de Roschild “nunca se es lo suficientemente rico ni lo suficientemente delgado”.

Sin embargo hay un submundo, una cultura, un planeta que es el mundo de los spankos en donde las curvas, las redondeles, especialmente posteriores, no están desprestigiadas sino, en muchos casos, valoradas en todo su peso las redondeces más incitantes. En el spanking un buen par de nalgas, aunque superen el tamaño valorado por los modistos de París y Milán, siempre son bienvenidos y se reconoce la belleza de un cuerpo de mujer con curvas.

Lamentablemente la cultura spanko solo es, por el momento, un reducto marginal y subterráneo que se mueve por los resquicios de Internet, en pequeñas reuniones, en fiestas privadas, en la intimidad de algunas parejas y en moteles de carretera.

Algunos spankers tienen una marcada y confesa preferencia por un par de nalgas grandes, fuertes y azotables sin miedo. Cuestiones como el dolor, que suele ser menor cuanto mayor es la diana, o la puntería mejoran en el caso de unas posaderas importantes.

No quiere decir que los spankers rechacemos el culito pequeño, respingón y casi aniñado de algunas spankees. Simplemente que nuestro criterio es mucho más amplio, nunca mejor dicho, que el del conjunto de la población actual de los países desarrollados.

Es muy difícil que de momento retroceda, el modelo estético femenino de cuerpo andrógino, musculado, y exento de grasa subcutánea, sin embargo los genes, las hormonas y un abanico de sensualidades más amplios pueden lograr que el péndulo alguna vez vuelva a incorporar más tejido adiposo al canon de belleza. Mientras tanto invitamos a todas las chicas entraditas en carnes a pasarse por nuestras rodillas, aquí son bienvenidas.

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30/08/2005

Caballero entrado en años

Manara 18 k.jpgAutor: Señor Diez, dedicado a Mayte, el Tío Jano el Tío Pit y el Tío Fer.

Estamos en guerra, una guerra demográfica y de culturas. La disminución de los nacimientos y el aumento incesante de la expectativa de vida están generando en todo el mundo un fenómeno mundial de envejecimiento de la población sin precedentes. Nos encaminamos a un mundo que no hemos conocido en el cual las personas mayores serán numéricamente muy abundantes.

Según la ONU en el año 2050 en un país considerado “joven” como México un 19 % de la población superará los 65 años de edad y vivirán en los Estados Unidos Mexicanos unos 6 millones de personas mayores de 80 años. El caso de España es el más acusado en este sentido con un 35% de mayores de 65 y también 6 millones de mayores de 80.

Hasta ahora la vejez se consideraba un fenómeno de países desarrollados y básicamente femenino, es decir la supervivencia más alta de algunos grupos como las mujeres japonesas o catalanas hacían de esos países tierra de chicas muy muy mayores. Esto está cambiando en muchos sentidos la ONU pronostica para la India 50 millones de mayores de 80 años para el año 2050.

La buena noticia es que los caballeros cada vez tardan más en morir. Hoy en día una gran cantidad de enfermedades cardiovasculares, típicamente masculinas, se están logrando controlar. En el mundo desarrollado es ya extraño encontrar un hombre universitario de más de 40 años que fume y que no se cuide algo en las comidas. Por lo tanto nos encaminamos a una masculinización de la vejez en lo que respecta al mundo desarrollado.

Sin embargo este fenómeno se acompaña de una gran marginación de las personas mayores, un desprecio a las personas que aparentemente han cumplido con el ciclo reproductivo y productivo. Es como si una vez cumplidas esas obligaciones de la especie las personas mayores pasasen a ser envases desechables que están molestando por todas partes con su tozudez por seguir vivos. Se habla de los gastos en pensiones con mucha alarma, preocupa la construcción de geriátricos y el gasto médico-farmacéutico de los mayores.

Por más que muchos octogenarios se empeñan en lanzarse en paracaídas, escalar cumbres muy elevadas o cruzar el Pacífico en un pequeño velero, los hombres y las mujeres mayores están destinados a convertirse en invisibles. En la televisión no aparece nunca nadie mayor de 50 años, a no ser que se trate de un anuncio de compresas para la incontinencia urinaria, planes privados de pensiones o adhesivos para dentaduras postizas. A las personas mayores se las estigmatiza con su lentitud, mala memoria y otras taras desmentidas una y mil veces por la ciencia contemporánea. Existe una discriminación por edad que a veces es, como toda discriminación, sutil e imperceptible para todo aquel que no sea objeto de la misma. Algo similar ha sucedido y sucede con las mujeres, pero su lucha y evolución ha dado sus frutos y todos somos conscientes del machismo y otras formas de exclusión.

La discriminación por edad es una suerte de machismo o de sexismo silencioso que pretende atacar a los que en un futuro seremos la mayoría de la sociedad ¿No es hora ya de rebelarse? Muchas veces cuando alguna jovencita me trata de usted le digo que no admito este trato ya que lo considero discriminatorio para un hombre cercano a la cincuentena.

Sin menosprecio de los jóvenes, la juventud es una enfermedad que se cura con la edad, hemos de decir que cuando las personas mayores seamos una gran mayoría de votantes, contribuyentes y consumidores, muchas de las actuales tiranías como la “moda juvenil” tal vez cambien. Habrá poderosos lobbyes de “lobos grises” y se impondrá la presencia de los entraditos en años en la política, en los medios de comunicación y en todas las áreas sociales determinantes del comportamiento colectivo.

Afortunadamente en nuestro mundo spanko, pese a que no estamos libres de los prejuicios generales de la sociedad, los caballeros entraditos en años cotizan alto. Esto es debido a que el mundo spanko es un mundo poblado por “Tíos”, “Papis”, “Profesores”, “Jefes” y otras figuras masculinas de autoridad que normalmente pueden doblar y hasta triplicar la edad de su spankee, real o imaginaria (eso es lo bueno).

Eso es lo que me gusta del mundo del spanking tanto las entraditas en carnes como los caballeros entrados en años no somos discriminados, bien al contrario se valoran unas buenas curvas y se aprecian unas canas adornando la augusta cabeza de un spanker maduro.

Todo el morbo y el roleplaying de la edad juegan un papel fundamental en el mundo imaginario spanko. No en vano es un mundo con raíces muy hondas enclavadas en la infancia.

El peinar canas, en nuestro planeta spanko, imprime carácter. Muchas spankees me han confesado que ser nalgueadas por un jovencito no les produce el mismo efecto erótico, ni les ofrece la misma confianza derivada de la experiencia del spanker, que ser azotadas por un autoritario caballero entrado en años.

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31/08/2005

Los "grados" del spank

grados.jpgEs más que obvio que a cada spankee (y a cada Spanker, claro) le gustan las cosas de una manera. A todos les (nos) gustan los azotes, pero ahí terminan las coincidencias. Implementos, posturas, intensidad, duración, roles... A cada quién, lo suyo. Sin embargo, este artículo pretende centrar vuestra atención (y recabar vuestras opiniones) en los que creo que pueden considerarse como dos grados indiscutibles, a catalogar según el consumidor. Llamémosles Primer y Segundo Grado.

Primer grado:

También llamado Grado Novato, Grado Tierno o Grado Comodón. Este grado se caracteriza por el uso de implementos como el cepillo del pelo, la zapatilla, la regla, el paddle y, por supuesto, la mano. Es el grado con el que se dan los primeros pasos en el mundo spanko, y es el grado por excelencia de la OTK. También es el grado de la ternura entre Spanker en rol activo (ya que la palabra “dominador” no suele gustar por aquí) y spankee en rol pasivo. Y, por qué no, también el grado de la azotaina aplicada “sin ganas”, esa que es “necesaria” para que la spankee no se “pase” (o porque ha sucedido algo que no puede quedar sin castigo) pero que se aplica en un momento que, por cualquier circunstancia, no es el idóneo. En estos casos últimos casos dicha azotaina suele ser más larga que dura, intensa (como todas) pero a veces algo monótona... Es también, creo yo, el grado de los juegos Papi-hijita, Tío-sobrina, Profesor-alumna, etc.

Segundo grado:

También llamado Grado Experto o Grado Severo. Este es el grado al que se llega una vez superados los primeros miedos spanko (por una y/u otra parte). Es el grado en el que se investigan nuevas posturas (sobre una silla, apoyadas las manos en una mesa, de pie...) y en el que el Spanker ya disfruta de cierta confianza y práctica con los implementos llamémosles “duros”; fusta, cinturón, vara, cane, tawse, látigo... Este grado, ciertamente desaconsejado para primerizos, implica una mayor “violencia” (aunque sé que ese término tampoco va a gustar aquí, espero que entendáis el sentido) y confianza. Este grado, para mí, es más característico de los juegos de Disciplina Doméstica o entre dos personas sin “jerarquías” (Esposo-esposa, Novio-novia...).

Hasta ahí mi explicación sobre ambos grados. Aclaro ahora que esto arriba expresado es una opinión (o clasificación) mía que no tiene por qué ser cierta. Sin embargo, yo la veo bastante clara, y de ahí que quiera saber vuestra opinión al respecto. Por supuesto, sé que la mayoría de las parejas spanko practicantes (probablemente bastantes más de las que lo confiesan en un simple grupo de Internet) no se ciñen a uno de los dos grados, pero sí creo que dependiendo de la falta en cuestión, y de la subsiguiente seriedad aplicada al rol del momento tienden a uno u otro de ellos. ¡Y conste también, por supuesto, que no estoy diciendo que un juego Papi-hijita no pueda incluir una fusta, o que no pueda darse una OTK entre cónyuges! Ya me contaréis qué opináis...

Ocho

Oído, vista y tacto

vista oido.jpgAutora: Ocho

(En primer lugar, aclaro que hablo de las spankees en femenino y de los Spankers en masculino simplemente porque yo soy mujer y spankee y me gustan los Spankers varones. Sin embargo, aunque no he compartido intimidades con ningún spankee de género masculino, asumo que no difiere mucho lo que ellos sienten de lo que sentimos nosotras, por lo que este artículo habla de todos por igual y no tiene ánimo de exclusión. Explicado esto...)

No es la primera vez que un Spanker me pregunta qué siente una spankee en determinadas ocasiones. Por ejemplo, parece que ningún Spanker entiende que pueda gustarnos permanecer de pie castigadas en un rincón. A menudo, quieren saber qué se nos pasa por la cabeza, qué sentimos y qué es exactamente lo que hacen ellos que a nosotras nos vuelve locas. ¿Dudas de novatos? ¿Curiosidad? Podría ser, pero me gustaría poner mi granito de arena para despejarles su gran incógnita:

Las spankees, como todo el mundo, disponen de cinco sentidos (incluso seis, dirían algunas...). Hablaremos aquí de los tres primordiales para el spank. Asumo que habrá quien no esté de acuerdo con dejar fuera de esto a dos sentidos tan importantes como el gusto y el olfato, pero considero que ambos forman parte de situaciones donde el spank no es lo primordial, por lo que me atreveré a “pasar” de ellos.

Tenemos, en primer lugar, y creo que fundamental (aunque todos lo son), el sentido del oído. Nada es tan excitante, erótico y apasionante como una frase dicha en su justo momento y en el tono correcto. Ciertamente (al menos, así es para mí) el spank no sería lo mismo sin esas expresiones. El sentido del oído comienza a funcionar, en un gran número de ocasiones, minutos, horas o incluso días antes de que la azotaina tenga lugar. Frases como “Te voy a dejar el culo como un tomate”, “Ven aquí, que esta vez te la has ganado”, “No me lo hagas repetir dos veces o será peor para ti”, “Hoy quieres dormir caliente, ¿verdad?”, “Esto me duele a mí más que a ti”, “Quiero que te pongas sobre mis rodillas inmediatamente y te prepares para recibir lo que mereces”, “Esas nalguitas tuyas van a aprender a portarse bien”, “Deja todo lo que estás haciendo y ven aquí”, “Ni se te ocurra protestar”, “Ese culito está pidiendo a gritos unos azotes”, “Voy a hacer algo que tus padres tendrían que haber hecho hace mucho tiempo”, “Ya sabes lo que viene ahora”, “No me hagas ir a por ti”, etc... (dependiendo del criterio y gusto de cada una) más una variedad casi infinita de alusiones a lo que aún no ha sucedido son el más poderoso afrodisíaco. De hecho, un simple “Ya hablaremos”, “Prepárate”, o “Espera que lleguemos a casa” funciona... Y si a esto le sumamos el tono, un tono adusto, severo, algo impaciente y muuuy “enfadado”... Ufffff. El cerebro, que como ya dije en alguna ocasión es nuestro más poderoso órgano sexual, se conecta directamente con nuestros genitales, y éstos envían mensajes de profunda fogosidad.

¿Y qué decir de los sonidos propiamente dichos? Las palmetadas resuenan, las fustas silban, los cinturones crujen al salir de las trabillas del pantalón, las varas vibran... Todos esos sonidos son perfectamente audibles (y reconocibles) para una spankee. Si no podemos girarnos y mirar, dependemos de nuestro oído para ir reconociendo los pasos de la azotaina y, así, no sólo averiguar el implemento usado en cada momento antes de sentirlo (cosa profundamente erótica), sino distinguir la intensidad de lo que se nos viene encima... Las azotainas son ruidosas, con proliferación de sonidos entremezclados, y el monótono discurso admonitorio del Spanker mientras su actividad no cesa sobre nosotras es un murmullo que sirve de música de fondo a las nalgadas. Incluso nuestros gritos, protestas o promesas vanas de buen comportamiento encuentran un ritmo en la orquestada sinfonía. Son tan apasionantes estos sonidos que incluso dudamos si nuestros vecinos se excitan con ellos; y si pueden excitarse los vecinos, ¿qué no nos ocurre a nosotras?

El sentido de la vista. Pongamos como ejemplo el momento post-azotaina en el que vamos a parar al rincón. El Spanker, sentado en su sillón preferido, ojea el periódico con supuesta y repentina atención mientras, justo frente a él, la spankee vuelve a medias la cabeza y le observa con el rabillo del ojo. Él siempre descubre esa mirada, y la prohíbe o no (a voluntad). ¿Hay algo más erótico que ese momento? ¿Es posible explicar cuán profunda es la sensación íntima cuando le escuchamos moverse arriba y abajo y hacemos mil y una filigranas con la cabeza para que no se nos note que le estamos mirando pero no perderle de vista? El juego erótico de buscar su mirada para, en el momento de no encontrarla, sobarnos con precipitación y durante unos instantes el maltrecho trasero no requiere de contacto físico, ni de palabras. Es apasionante por sí mismo (y ya quisieran eso muchos otros momentos íntimos...).

Hablemos también de otra situación fundamental relacionada con la vista: El momento en el que el Spanker aparece en el sitio propuesto para administrar el castigo con el implemento en su mano, o el momento en que, con la azotaina ya comenzada, y quizás sobre sus rodillas, le escuchamos cambiar de utensilio. ¿Cuántas se han arriesgado a “ganarse” más azotes con tal de volver la cabeza y observar la maldita mano, ya no desarmada, y han dado además esas nalgadas extra por bien ganadas y mejor empleadas? A veces ni los azotes son necesarios. Sólo ver la mano del Spanker sujetando una fusta, acariciando un cinturón, blandiendo una vara, o lo que sea que cada una de nosotras más temamos es en ocasiones suficiente para arrepentirnos de la falta cometida, implorar perdón y recurrir a todos nuestros famosos “truquitos de spankee”. La sensación ya ha llegado a nuestra entrepierna, y aunque no negaré nunca mi predilección por los azotes, afirmo que en ocasiones puedo llegar a estar igual de excitada y “compungida” sin necesidad de pasar por ellos. Sólo ver esa mano ya puede hacerme... “despegar”.

Y por último el sentido del tacto. Bueno, no creo que haya mucho que explicar en este caso. El spank se basa en el contacto físico, y ni siquiera estoy hablando de los azotes propiamente dichos... Nuestra mano sujetando la mano del Spanker para impedir momentáneamente una nueva nalgada, nuestro esfuerzo fútil por sujetar prendas de ropa y evitar vernos privadas de ellas, el momento en que nos agarramos con fuerza al Spanker y... sobre todo, por encima de todo, la sensación de calor inconcebible al rozarnos el trasero y sentirlo candente. En ese momento, el ardor se expande de forma imprudente y arrolladora por toda nuestra orografía y nos inunda de pasión y deseo.

¿Y cuando quien toca es el Spanker? ¿Qué haríamos sin esas caricias que nos procura cada cierto tiempo para comprobar nuestra temperatura dérmica y acallar el dolor de nuestro cuerpo? ¿Sin la sorpresa del roce repentino con otras partes de nuestra anatomía? ¿Sin el contacto frío e inesperado del bálsamo paliativo que unge en nosotras? Y... por supuesto, ¿qué haríamos sin ese contacto rítmico de su mano en nuestras nalgas?
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